Los dorsales del Valencia

No digo que ambos futbolistas tengan un gran parecido personal, pero desde cincuenta metros se pueden llegar a confundir y eso es lo que me pasa a mí: desde la llegada del argentino estoy confuso.


        El diseño de las actuales camisetas del Valencia genera un pequeño problema: los dorsales no se distinguen bien en la distancia. Pueden ser bonitos o atractivos, pero no son operativos. Desde lo alto de la tribuna provocan confusión y solo la televisión ayuda a identificar a algunos futbolistas en acciones complicadas. No son grandes, contrastados o diáfanos y parece que quien las ha diseñado ha tenido la mente más puesta  en la estética que en su utilidad, es decir, en servir para identificar al futbolista. Entre los números que, al menos de lejos, más se parecen están el cinco y el ocho. Me refiero al cinco del 15 (Enzo Pérez) y el ocho del 18 (Javi Fuego). No digo que ambos futbolistas tengan un gran parecido personal, pero desde cincuenta metros se pueden llegar a confundir y eso es lo que me pasa a mí: desde la llegada del argentino estoy confuso.

        Todavía no he encontrado justificación a la cantidad pagada por un  jugador indiscutible para el entrenador, que me parece un buen futbolista, pero no notoriamente mejor que  Fuego, al que se le parece demasiado en algunas facetas. Con independencia de los resultados, el Valencia no juega mejor que antes de la llegada de Pérez y con esto no quiero decir que sea el culpable de lo que menos nos gusta del equipo. Considero que la presencia juntos de Parejo, Enzo, Fuego y Gomes deja en manos de Gayà y Cancelo o Barragán el asunto de la profundidad por las bandas. Lo que he visto últimamente me hace añorar a Feghouli y Piatti, dos jugadores que han cumplido bien este año, pero que últimamente no están a disposición del técnico, y también a Rodrigo de Paul.

        Arriba, Negredo te da lo que le falta a Alcácer y viceversa. Si el Valencia se decide a jugar en largo, prefiero que la baje Negredo, pero cuando siempre nos sobra el que está en el campo y nos acordamos del que está en el banquillo es que algo no funciona. El otro hombre de ataque, Rodrigo, se reparte con generosidad entre las dos bandas, es decir, juega un rato por la derecha y otro por la izquierda y, en consecuencia, allí donde no está, la zona permanece desguarnecida.

        Me parece que, con excepción del partido del Sevilla, desde la victoria ante el Real Madrid, el equipo no ha transmitido casi nada y solo la reacción (por empuje, no por juego) ante el Almería se puede poner en su haber. Poco bagaje, en cualquier caso, para ser cuarto. Por lo tanto, visto lo visto en los últimos partidos, la conclusión más positiva del encuentro de Málaga ha sido que el entrenador, Nuno Espirito Santo, se ha dado cuenta de que el equipo no cumple los objetivos como visitante, algo que muchos de los que no somos capaces ni de distinguir los dorsales habíamos observado desde hace algún tiempo.

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