Estado de la Nación valencianí a 90 minutos de jugarte el pellejo

De ahí que el técnico tenga como única misión el lograr que el equipo ‘pite’, pasar la ronda previa y realizar un buen inicio de campaña. Sólo así evitaría pagar una ronda de facturas que, pese a ser el hombre designado por Peter Lim para llevar las riendas del vestuario, el entorno le tiene preparadas.


Con la excusa del blanquinegrismo (otra forma de trincherismo, al fin y al cabo), el gris anda de capa caída las últimas temporadas. El gris echa de menos recuperar terreno, simbolizar un análisis razonado y ponderado de los partidos del Valencia, y dejar de verse avasallado por el relumbrón del blanco opiáceo y acaramelado, “todo es fenomenal”, o por el negro tizón aderezado por rayos y truenos en el que los agoreros se sienten como en casa. Parece imposible, pero al gris le gustaría tener más protagonismo. Poder levantar la mano y pedir paso, recalcar las cosas que se hacen bien y criticar aquello que es mejorable, sin temor a represalias, etiquetas ni ataques gratuitos. Al gris le gustaría, en definitiva, poder hablar de fútbol un poquito.

El Valencia nos está regalando una pretemporada irregular, lejos de los apuntes de brillantez que desprendió el pasado verano y que, a la postre, se tradujeron en unos incontestables 77 puntos en el zurrón (mejor puntuación de la historia, no lo olviden) y la cuarta plaza. Esta vez, las probaturas estivales revelan un buen puñado de dudas y notas al pie que, a noventa minutos (el Trofeo Taronja ante la Roma) de la eliminatoria a vida o muerte para acceder a la Champions League, merece la pena comentar.

(Lo hacemos con la convicción de aquel que ni siquiera se ha llegado a plantear un batacazo a finales de agosto en la ronda previa. No nos entra en la cabeza. Las consecuencias serían tan ‘gordas’ que, siendo francos, es una opción no contemplada en nuestra hoja de ruta.)

EL ONCE ES (CASI) EL MISMO. Sólo las lesiones como motivo de fuerza mayor han obligado a Nuno a introducir dos modificaciones forzosas, la del ‘newcomer’ Maty Ryan por Diego Alves, y el binomio Enzo Pérez/Danilo Barbosa para suplir a un André Gomes que se recupera a marchas forzadas para intentar llegar al arranque de la competición. El resto de los componentes de la alineación titular, con alguna ligera variación, van a ser los mismos. La pareja de centrales (Mustafi-Otamendi) es la misma, Gayà sigue siendo intocable en la izquierda, Fuego insiste en demostrar su rol decisivo en la medular, Parejo goza de la confianza de Nuno para llevar la manija, Paquito Alcácer mantiene el puesto de ariete titular gracias al crédito en forma de goles del año pasado… Por lo visto este verano, la alineación titular que Nuno Espírito Santo pondrá en liza en la ronda previa de la Champions podría ser perfectamente un calco de la que todos vimos en la jornada 36 o 37 de la temporada 2014-2015.

FICHAJES QUE SON FONDO DE ARMARIO. Una causa directa del anterior comentario: las cuatro incorporaciones realizadas hasta el momento, a priori, no llegan con la vitola de la titularidad. De nuevo dejemos a Maty Ryan al margen, dado que su aterrizaje se produce en circunstancias excepcionales como son la lesión del mejor portero de la Liga pasada. Bakkali, Danilo Barbosa y Santi Mina son tres futbolistas prometedores y talentosos, con una edad en torno a la veintena y con mucho margen de mejora. Pero, a fecha de hoy, tienen todavía mucho que demostrar si pretenden arrebatar a alguno de sus compañeros un puesto en el once inicial. Y más con un técnico como Nuno, quien (como vimos la temporada pasada) otorga privilegios en gran medida a aquellos futbolistas que demuestran y ponen sobre el tapete grandes dosis de entrega y rendimiento, independientemente de su calidad técnica e individual. Como consecuencia, el Valencia arranca sobre el papel esta temporada de tres competiciones con un banquillo algo más profundo y dinámico gracias a la juventud de sus integrantes (Cancelo, De Paul, Fran Villalba si acaba convenciendo al míster…) pero, al tiempo, sin la experiencia y solvencia acumulada por gran parte de su equipo ‘de gala’. Nuno ha incorporado futbolistas de futuro, pero que deberán poner mucho de su parte para ser de presente.

NUNO CONTRA EL MUNDO. Precisamente la figura del técnico va a ser la más controvertida esta temporada, pase lo que pase sobre el césped. El portugués va a tener que convivir con un entorno en el que una escopeta cargada le apunta desde cada trinchera excavada el año pasado: aquellos que gozaban de vidas privilegiadas bajo el ‘status quo’ del anterior presidente y Manager General buscarán las cosquillas al míster (“traidor”, etc.) a las primeras de cambio; por otra parte, el sector al que el sistema y fútbol desarrollado a las órdenes del luso nunca les emocionó excesivamente también estarán afilando el cuchillo. Entre medias, los fans de Negredo que ven en Nuno al ogro que no permite al vallecano desarrollar su potencial; aquellos que recelan del poder cuasi-ilimitado del míster en la confección de la plantilla y en los fichajes realizados; y, cómo no, los que se sienten en una onda de pensamiento diferente al portugués cuando escuchan sus valoraciones en sala de prensa, tan divergentes respecto a la visión de un mismo partido. Más allá de lo respetable de (casi) todas las posturas, unos y otros están desmenuzando la pretemporada partido a partido, entrenamiento a entrenamiento, a la espera de un paso en falso. Y Nuno lo sabe. De ahí que el técnico tenga como única misión el lograr que el equipo ‘pite’, pasar la ronda previa y realizar un buen inicio de campaña. Sólo así evitaría pagar una ronda de facturas que, pese a ser el hombre designado por Peter Lim para llevar las riendas del vestuario, el entorno le tiene preparadas.

A VUELTAS CON EL SISTEMA. A día de hoy, lo visto en las pruebas de pretemporada augura dificultades para cumplir dicho propósito. Las carencias vistas la temporada pasada (salida de balón cuando Parejo no tiene el día, pérdidas en la medular, dificultad en la transición defensa-ataque, desconexión entre el grupo de delanteros y la zona de creación) se mantienen este año, con una nueva remesa de problemas frescos y recién salidos de la pizarra táctica. Después de mil y un esquemas el año pasado, parecía que el 1-4-3-3 tipo de Nuno empleado en la recta final de la competición zanjaba el debate. Este verano hemos regresado en varias circunstancias al 1-3-5-2 en el que se gana presencia ofensiva pero que, al tiempo, exige un desgaste tremendo a los carrileros y requiere de una gran solidaridad atrás que impida los contragolpes que pillen desprevenida a la zaga. Se trata de un sistema exigente y que requiere de jugadores muy específicos (perfil Gayà o Cancelo) para funcionar. ¿Puede Nuno permitirse exprimir a sus hombres cuarenta partidos a ese nivel? ¿Y el descanso? ¿Y si hay lesiones? ¿Qué recambios existen en caso de percances? ¿Por qué al equipo le sigue costando tanto general ocasiones de gol? ¿Es suficiente tener solidez defensiva cuando te mides a equipos potentes a nivel europeo? Muchas preguntas para las que, desgraciadamente, no hay respuesta a día de hoy.

OTAMENDI, LA PIEDRA ANGULAR EN EL ALAMBRE. Es un titán, el mejor jugador de campo la temporada pasada y la base sobre la que se sustenta el equipo. Y quiere cambiar de aires, según el mismo y su agente confesaron hace un par de meses. Perder a Otamendi sería un golpe durísimo para la plantilla, para Nuno y, evidentemente, para la afición. Si bien nos habíamos hecho todos a la idea, su regreso tranquilo de las vacaciones y su profesionalidad han hecho albergar un atisbo de esperanza. Dependerá de que el jugador recapacite y cambie de idea, como siempre, pero también de que Nuno sea capaz de endulzar y echar todo el azúcar posible a su situación contractual. Mientras no venga un equipo con mucho dinero bajo el brazo, Otamendi jugará como titular. Y, como hemos visto en los últimos días, su concurso se antoja imprescindible para el actual once valencianista. El argentino es carácter dentro del verde, una roca sólida a la que asirse y que hace mejores automáticamente al resto de zagueros. Mustafi, sin su compañero, pierde muchos enteros. Orban y Vezo, tres cuartos de lo mismo. Y no hablemos de los guardametas en las acciones límite y las jugadas a balón parado. Nico es la piedra angular, la pieza más importante del puzle. Vivir con la ansiedad de poder perderlo en cuanto un equipo traiga ‘la morterà’ no es el escenario ideal, pero es el que nos toca vivir a todos.

En definitiva, todos ellos son aspectos que debemos tener presentes con sólo una prueba más antes del primer compromiso serio, en el que el club se juega su futuro deportivo, económico y social esta temporada. Hay otros muchos aspectos que desglosar (Negredo ligeramente más ‘enchufado’ que el año pasado, buenas sensaciones de Enzo Pérez, la seguridad que desprende Maty Ryan, los destellos que se han visto a canteranos y nuevos fichajes…), pero en líneas generales existe una sensación de incertidumbre que sólo se despejará en cuanto la bola eche a rodar de manera oficial. Ni blanco, ni negro: sea bienvenida esta época del gris constructivo y positivista como complemento ideal al calor estival. ¿Es mucho pedir?

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