Salva Ruiz: Una cuestión de confianza

El lateral izquierdo fue el jugador más destacado del Mestalla la temporada pasada


Hoy abrimos la edición dominical con un nuevo capítulo de la serie 'Las Estrellas que vienen'. En esta ocasión el protagonista es Salva Ruiz que se encuentra en el umbral para dar el salto definitivo al primer equipo. El lateral izquierdo es un ejemplo de lo difícil que es superar esa barrera porque en 2012 llegó a debutar con los mayores. Salva Ruiz lleva cuatro años jugando en el Mestalla, ha salido cedido y la temporada pasada fue, junto a Nando, el futbolista más destacado del filial blanquinegro. Cuanto más científica sea la formación de los chicos de la cantera más posibilidades de éxito habrá. Sin embargo, hay que concederle una gran cuota de importancia a dos factores que se escapan de los procedimientos de aprendizaje: la suerte y la confianza.

La suerte es estar en el momento justo en el lugar indicado. Por ejemplo, estar una cálida noche de verano estrellando el balón contra el larguero de la portería del Milan en Mestalla, en el caso de Fede. O jugar un partido en Austria con el primer equipo y hacer dos cambios de juego precisos y tensos que nunca has hecho con el filial, como le sucedió a Zahibo ayer. Es muy caprichoso el mundo del fútbol. Por otra parte está la confianza. La capacidad mental del propio jugador y el trato que recibe por parte del club que, en muchos casos, son conceptos que van ligados.

El único argumento en contra de que Salva Ruiz no juegue a las órdenes de Nuno la próxima temporada, desde un punto de vista metodológico, es que no va a tener demasiadas oportunidades con Gayà y Orban por delante. Sin embargo, el Valencia disputa tres competiciones este año y tiene que tener una plantilla más profunda. Aunque lo ideal es que un futbolista de 20 años juegue muchos minutos el caso de Salva Ruiz es especial por su precocidad y tal vez, ahora mismo, el crecimiento del lateral izquierdo pase por decirle que, a todos los efectos, es jugador del primer equipo, que ha llegado a la meta y que, a partir de ya, tendrá que pelear por hacerse con un puesto en el equipo titular. Es una cuestión de confianza.

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