Junta 2015 para ‘dummies’ (y II): “¿Qué más puedo hacer?”

Alguien poco amigo de lanzar órdagos, como es mi caso, sólo puede preguntar. Y documentarse. Y preguntar. Y repreguntar a empleados del club, empresarios, gente de fútbol, proveedores, acreedores, especialistas. A todo el mundo.


Foto: Dulce Sotos - La Junta se celebró en la Feria de Muestras

Foto: Dulce Sotos – La Junta se celebró en la Feria de Muestras

Foto: Dulce Sotos - El consejo de administración

Foto: Dulce Sotos – El consejo de administración

Menos larga que otras sesiones maratonianas y con las ampliaciones de capital como asunto estrella, la Junta Ordinaria de Accionistas del Valencia CF 2015 no pasará a la historia por su belicosidad ni por un ‘bomba’ en pleno evento como hace dos años, pero sí nos dejó detalles dignos de mención. Entre intervención e intervención, un anuncio del retorno de Kempes por aquí –será interesante ver la línea editorial del ‘Matador’ cuando retome sus funciones como embajador- y un aviso a navegantes respecto a Porxinos por allá (“si no hubiésemos negociado un acuerdo con los bancos, el Valencia habría entrado en concurso de acreedores al tener una responsabilidad de 160 millones”). 

El Nuevo Mestalla también se llevó buena parte de los comentarios, dado que tanto la presidenta como el consejo admitieron sin pudor que trabajan con un nuevo arquitecto ("lo que nos mostró Mark Fenwick no era lo suficientemente bueno") para cambiar de nuevo –sería el cuarto proyecto- el plan previsto y “preservar ese ambiente de ‘Amunt Valencia!’ tan especial” que tiene el campo actual… aunque no se llegue a tiempo para inaugurarlo en 2019. Incluso, hubo quien propuso “derribar toda la estructura” si hacía falta. A grandes males, grandes remedios.

En lo informativo, nada nuevo bajo el sol. Las dos ampliaciones de capital fueron aprobadas con mayorías aplastantes superiores al 99% del accionariado presente en la Junta. Todos los puntos del orden del día recibieron luz verde. La asistencia de accionistas se resintió debido a la hora, la fecha y el cambio de escenario, aunque el club esgrimió que el motivo principal fue que el lugar de celebración de anteriores ediciones ya estaba reservado. Respecto a la rumorología, no falló a la cita el ‘globo-sonda’ anual para agitar al personal: esta vez, la posibilidad de que Meriton decida incorporar de nuevo a Amadeo Salvo al organigrama del club. Layhoon dejó la duda en el aire: “Si tiene que ocurrir, ocurrirá”. Un movimiento, a mi entender, que resultaría contradictorio con la búsqueda de “paz” y “fin de la guerra” de la que habló la cabeza visible del consejo de administración.

Ahora, antes de que el sector ‘fanboy’ salte a la yugular –lo de apoyar a un ex presidente por encima de todo un club, además de retratar a sus acólitos, sería objeto de otro debate completamente diferente-, permítanme el razonamiento.

La de Amadeo es una figura demasiado polarizadora, para bien o para mal, a fecha de hoy. Como lo sería, sin ir más lejos, encuadrar a David Albelda en un cargo relativo al ámbito deportivo. Ambos son personajes que han trascendido a las personas, y las filias y fobias que suscitan forman precisamente los cimientos de esa “guerra” a la que Layhoon hizo alusión en su discurso. ¿En el futuro? ¿Por qué no? Pero los tiempos no son los adecuados ahora mismo. Personalmente, con Amadeo Salvo Lillo –como con todos los presidentes con los que he tratado- no tengo absolutamente ningún problema, todo lo contrario. Pero quiero mirar más allá y esquivar el potencial zipitoste que se armaría. Las trincheras del proceso de venta –como auguramos en su día- siguen ahí y se reabrirían una y otra vez si se tomase esa decisión. Huir de los ‘ismos’ y guardar el salvismo vs. antisalvismo en el baúl. Ha llegado el momento de dejar de mirar al pasado. Por eso, buscar otra figura representativa como nexo con la hinchada sería lo ideal. O, directamente, propiciar que Layhoon Chan permanezca en el cargo de presidenta ejecutiva durante el mayor tiempo posible.

LA FIGURA DE CONSENSO

Porque parece ser que, al fin, hemos encontrado el Santo Grial. El eslabón perdido. El Anillo para dominarlos a todos. Una figura de consenso que aglutine a todos los sectores del entorno bajo una misma bandera. Es una verdadera lástima que el valencianismo al completo, los millones que hay diseminados por todo el globo terráqueo, no pudiesen ver en directo lo que ocurrió a las 21:10 horas del 11 de diciembre de 2015. Fue el momento en el que Ms. Layhoon Chan, implacable ejecutiva, ardua negociadora, gestora acreditada y mano derecha de Peter Lim, dejó a un lado todo su currículum para convertirse, por unos instantes, en un ser humano implorando comprensión. 

Ocurrió después de escuchar una y otra vez, como una cantinela formada a base patadas en la boca del estómago, a todos los accionistas que subían al estrado repetir que el consejo presidido por la singapurense era ajeno a Valencia. Que no sentían el ‘ferro’. “Veo a este consejo muy preparado, pero le falta el sentimiento”, dijo Alfredo Cruañes. “Necesitan rodearse de valencianistas”, dijo Villalba. Una y otra vez. Y otra. Y otra.

Por eso Layhoon Chan, a las 21:10 horas, se despojó de todas sus capas para poner su corazón sobre la mesa. Y habló del ‘sentiment’: “Ya lo dije en su momento: no nací siendo del Valencia, sino muy lejos de aquí. Llevo un año siendo miembro del consejo. Pasé seis meses peleándome con Bankia. Puedo sentir en ustedes que no me consideran una más, que no creen que lo sienta igual”.

“¿Qué más puedo hacer?”

Hubo un silencio breve, pero eterno. El único sonido, tenue, procedía de los audífonos que gran parte de la platea escuchaba mientras la traducción simultánea convertía las palabras inglesas al idioma español. Aplausos. Largos aplausos. Medio minuto largo. No por compromiso, sino de admiración. Porque la buena mujer, quizá algo harta de escuchar los mismos reproches, había dado en la diana: fiscalizar o medir a unos gestores en función de su DNI o lugar de procedencia es, además de una demostración de paletismo sin parangón, una preciosa manera de auto-boicotearse sin apenas esfuerzo. 

Como en toda empresa –y un club de fútbol lo es-, cuentan los resultados. Y, aunque a nivel deportivo el desastre en la 15-16 está siendo innegable, existe cierto empeño en negar la mayor respecto a Layhoon y arrebatarle incluso el derecho a ejercer de voz autorizada. A día de hoy, es una bendición que esta buena señora está sentada en el sillón presidencial. Personalmente, estoy hasta los mismísimos testículos de inútiles egoístas cuyo factor redentor sea haber nacido en l’Horta Sud o ser socio desde 1984. Si tengo que escoger, prefiero gente formada, profesional, preparada y con autocrítica aunque venga desde un distrito comercial a quince mil kilómetros de aquí.

Y repito: habrá quien tilde sus palabras de populistas, pero sólo había que verle la cara. Una mezcla de rabia, frustración, desesperación y hastío. “¿Qué más puedo hacer?” Nada, Layhoon. De momento, nada. Seguir trabajando. Ser lo más transparente posible a todos los niveles. Y, mientras, ser paciente y aguantarnos hasta que empecemos a madurar como club y como afición. 

Alguien poco amigo de lanzar órdagos, como es mi caso, sólo puede preguntar. Y documentarse. Y preguntar. Y repreguntar a empleados del club, empresarios, gente de fútbol, proveedores, acreedores, especialistas. A todo el mundo. El diagnóstico es unánime. “Si tiene un poco de suerte en el campo… puede ser una gran presidenta”. Puede que, por nuestro bien… acabe siendo la mejor presidenta de la historia del club.

COMENTARIOS ‘RANDOM’

– Layhoon explicó que se van a invertir “más de dos millones de euros” en seguir ampliando y mejorando la Ciudad Deportiva de Paterna… aunque dejó caer la necesidad de que el club goce de instalaciones “punteras” a nivel tecnológico. ¿Tendremos una Herzogenaurach en la Comunitat a corto plazo? ¿Cambiarán también los planes respecto a Porxinos, su ubicación o su diseño?

– La de 2015 fue una de las Juntas más educadas que se recuerdan. Apenas un par de refriegas en la platea y escasos abucheos. Miguel Zorío soltó un par de ganchos verbales al mentón durante su intervención, pero recibió una lluvia de sopapos por parte de la mayoría de accionistas que subieron al atril. La propia presidenta zanjó la escaramuza con una hostia demoledora al hablar de la honorabilidad de su consejo de administración: “No quiero tener nunca en mi consejo a una persona que haga así”, dijo, alzando un folio en blanco al aire en referencia a Zorío y las ‘Mestalla’s Plots’ en 2008.

– El Valencia abrió el plazo para que los medios de comunicación se acreditasen apenas treinta horas antes de la celebración de la Junta. Y, aunque no se habían anunciado restricciones, poco antes de su arranque se prohibió tuitear o retuitear a través de las redes sociales cualquier tipo de seguimiento en vivo. Un ‘cerrojazo’ casi calcado al de 2014 y absolutamente incomprensible, dejando de nuevo a los aficionados y accionistas fuera del auditorio sin la información necesaria respecto a un evento tan relevante.

– Layhoon anunció que, pese a la ampliación de capital, se mantendrá el actual número mínimo de acciones (9) para acudir a las Juntas, una cita que tiene lugar “una vez al año” y que la mandataria considera “muy importante”. Buena decisión.

– Apenas restan dos semanas para que concluya el año 2015 y Feghouli pueda firmar libre por cualquier equipo. Sin embargo, la presidenta no se da por vencida (“las conversaciones siguen, no me doy por vencida aún”) y pretende llevar a cabo una última intentona con Antar, su representante.

– Pasó inadvertida –de hecho, el consejo de administración no respondió- la intervención del accionista Gaspar Romero, quien acusó a la directiva de acudir al notario a modificar los contratos después de confirmar que “la ampliación de capital con cargo a créditos que ustedes plantean no cumple con los requisitos exigidos por la ley”, en base al artículo 301 de la Ley de Sociedades de Capital. Una intervención documentada y que, sin embargo, no obtuvo réplica.

– Sigue calando el mensaje transmitido con ahínco por un sector del entorno según el cual George Mendes es el enemigo público número uno en la ciudad y Peter Lim, un pobre desvalido que está siendo engañado y timado. Da igual que la realidad demuestre que son socios. Da igual que Peter Lim mantenga una relación de casi una década con el agente. Da igual que Lim haya demostrado a lo largo de su vida ser una figura avezada para los negocios (nadie se hace multimillonario por casualidad). Da igual que unos pocos ya avisásemos cuando tocaba de los peajes inherentes al aterrizaje del magnate. Da igual todo. Mendes, caca. Lim, víctima. Y nuestro nivel analítico, por los suelos.

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