Bien está lo que bien acaba

El Mestalla continuará la temporada que viene en Segunda B tras ganar los dos partidos de la eliminatoria de descenso a Tercera. La vuelta que se decidió con gol de Chumbi congregó a 15.000 espectadores en el estadio valencianista.


Cuentan que hubo un año en el que el Mestalla, en Segunda División, congregaba a más aficionados que el Valencia en Primera. Fue en el 54 cuando el equipo filial consiguió el ascenso a Primera DIvisión y el Valencia hizo una temporada discreta. Atrás quedaron también épocas en las que el Mestalla jugaba a continuación del primer equipo y recogía a un gran número de aficionados. O cuando lo programaban a las 12.00 horas de los domingos, también con gran afluencia de público. Por eso, ver la tribuna y el anfiteatro del vetusto estadio a reventar, y la grada sur con un buen número de espectadores, tuvo un aroma nostálgico cargado de valencianismo.  Unos cuantos años después el Mestalla reunió a 15.000 espectadores en el estadio con el que comparte nombre. Era el segundo partido que el filial jugaba en el coliseo valencianista esta temporada y, en esta ocasión, se dobló la asistencia.

Quizás ayudó el hecho de que el Mestalla trajera una buena renta de Algeciras y se presentía el éxito. Quizá, sea una señal de que el valencianismo está cambiando, o por el contrario, de que hay cosas, que nunca han de cambiar. En cualquier caso, es una noticia excepcional.

Sobre el terreno de juego Curro Torres dispuso el equipo previsto. Ambos equipos salieron al campo con ciertas precauciones, estudiándose. No daba la sensación de que el Algeciras tuviera la necesidad de marcar dos goles para remontar la eliminatoria. Más aún, el filial valencianista, conforme pasaban los minutos controlaba más el juego y empezaba a llegar a la portería andaluza. En el minuto 15, Rober desde la derecha del área regateó hacia dentro y disparo con su pierna izquierda con rosca al poste contrario. El guardameta del Algeciras se vio obligado a realizar una gran parada. Poco después la tuvo Hiroshi con un remate a centro de Portu desde la derecha. Esta oportunidad sí que tuvo respuesta por parte de los andaluces. Era el primer acercamiento de los andaluces a las inmediaciones de Jaume y el partido ya llevaba 23 minutos. Estaba siendo una tarde bastante plácida para los blanquinegros. Pasaban los minutos y el Mestalla, de forma dispersa, acumulaba ocasiones. Lo volvió a intentar Hiroshi y, en el 40, Rober inició una arrancada desde el centro del campo que acabó con el balón en las botas de Chumbi dentro del área. El delantero murciano regateó al defensor y disparó demasiado cruzado. Si alguien había merecido marcar en los primeros 45 minutos, ése había sido el Mestalla.

La segunda parte mantuvo las constantes vitales del primer periodo. Sin embargo, como era lógico, el Algeciras adelantó las líneas. Cada vez parecía más que el equipo andaluz quería ganar. Empezó a sobrevolar la idea de que un gol del Algeciras podía poner la eliminatoria patas arriba al generar estímulos opuestos en cada uno de los dos equipos. Sobre todo, ese pensamiento se hizo presente cuando Gayá, en el 54, sacó un balón de línea de gol con la cabeza. Fueron los mejores momentos del Algeciras y no se puede decir que el filial sufriera en exceso. De hecho, el Mestalla, conforme pasaban los minutos volvía a su posición dominante en el terreno de juego. Curro Torres decidió dar entrada a Álex Cortell por Fernando Cano que, antes de retirarse, realizó una buena jugada personal que estuvo cerca de ser gol. También de libre directo lo intentó Manu Molina. El Algeciras tenía más presencia en el campo del Mestalla pero en las áreas mandaba el filial. Chumbi tuvo una ocasión y a la segunda, en el minuto 81, ya no perdonó. El máximo goleador del filial resolvió una jugada en la que previamente había habido dos faltas en la frontal del área. El árbitro dio la ley de la ventaja y el balón acabó en las botas del delantero blanquinegro. Chumbi, desde la derecha, recortó hacia dentro y cruzó el balón suave con la izquierda. 1-0 y Mestalla ya celebraba la permanencia del filial. Al Algeciras, le quedaba la desesperación o marcar 3 goles en 8 minutos y optaron por la primera opción. Fruto de ello se dieron algunos rifirrafes sobre el campo que acabaron con la expulsión de un jugador andaluz. No había tiempo para más. El Mestalla había certificado la salvación. Los futbolistas y el público se entregaron a la celebración.

Sin embargo, más allá del momento de felicidad, el año que viene se impone una regeneración y no sólo de futbolistas, también en los conceptos. Habrá que analizar de qué ha servido la inversión económica realizada por jugadores con escasa proyección para subir al primer equipo pero, a priori, capaces de competir en Segunda B. La fórmula se ha demostrado fallida y tal vez convendría, simplemente, dar rienda suelta al talento de Paterna.       

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