Valverde dejó su impronta en un mal año

El Valencia CF no ha ofrecido demasiadas alegrías a su afición este año. La llegada de Valverde supuso un gran mejoría en el juego pero al final no se consiguieron los objetivos y se sufrieron dolorosas derrotas. Djukic desarmó el trabajo del extremeño y no aportó identidad al equipo.


Decir que ganar al Málaga en casa ha sido el momento cumbre del año habla a las claras de la escasez de éxitos habidos en 2013. Repasamos lo realizado por el Valencia en los terrenos de juego.

Enero

El Valencia sumó 9 puntos de 12 posibles en Liga. Valverde todavía era un recién llegado pero desde el primer encuentro del año contra el Granada la sociedad Banega-Parejo empezó a brillar. Sin embargo, este mes será recordado por el triple enfrentamiento consecutivo contra el Madrid. Se llegó a estos duelos con el depósito cargado de confianza pero la trilogía se convirtió en una saga de terror. Empezó con el partido de ida en Copa del Rey. El Valencia se volvía con un pésimo resultado de Madrid  después de haber jugado mejor que su rival y de haber sufrido un arbitraje muy perjudicial para sus intereses. Al final, el dos a cero se antojaba difícil de remontar. Pero la afición estaba cargada de razón y preparaba la emboscada en Mestalla. Lo que sucedió después, en el enfrentameinto liguero, laminó el amor propio del valencianista. El Madrid pasó por encima de los blanquinegros en la primera mitad y se retiró al vestuario ganando por cero a cinco. Lo peor fue darse cuenta de que había que agradecer al equipo de Mourinho la condescendencia de no querer hacer más sangre en la segunda mitad. Fue un golpe durísimo que borró las esperanzas de remontar el resultado copero en el siguiente partido. Se cumplió la expectativa negativa y el Valencia empató a uno quedando eliminado de la Copa.

Febrero

El equipo dirigido por Valverde siguió con una buena trayectoria en Liga. Obtuvo 8 puntos de 12 posibles y se reconcilió con su afición a principios de mes disputando un gran partido contra el Barcelona en Mestalla que acabó en empate. Pero el plato fuerte llegó con la ida de la eliminatoria de la Champions League y aquí se produjo otra gran decepción. Lo mejor fue el resultado por uno a dos con un gol de Rami en las postrimerías del encuentro que dejaba una pequeña rendija de esperanza para la vuelta. La imagen, sin embargo, de nuevo fue lamentable. En el campo se vieron dos equipos de diferente nivel. El PSG pudo golear y la sensación fue que el Valencia no podía, si quiera, aspirar a competir.

Marzo

Se resolvió la eliminatoria de Champions League con un gran partido en el Parque de los Príncipes. El Valencia estuvo a punto de dar la sorpresa y remontar al equipo francés. El duelo acabó en empate a uno y se recuperó parte del prestigio perdido en la ida. En Liga el equipo obtuvo 4 puntos de 9 posibles. Se pinchó en el último encuentro que disputó el Valencia en la Catedral frente al Athletic y en casa contra el Levante. Aún así el equipo ya había convertido a Parejo en su baluarte y había una propuesta futbolística atractiva que la mayoría de veces se trasladaba sobre el campo.

Abril

El Valencia encaró la primavera eliminado de todas las competiciones. La única manera de arreglar la temporada era la de centrar todos los esfuerzos en la competición doméstica para alcanzar la cuarta posición y el pase a la siguiente edición de la Champions League. Se disputaron cinco encuentros de Liga en los que hubo de todo. El balance fue de 8 puntos sobre 15 posibles. Se empató en el Calderón pero se pudo obtener la victoria por los méritos atesorados en el terreno de juego. El Valencia se especializó a lo largo de la temporada en conseguir puntos en los últimos minutos. Así sucedió contra el Valladolid en casa y contra el el Espanyol en Cornellá en un partido que iba dos a uno a falta de cinco minutos y que acabó tres a tres. Pero las emociones fuertes quedaban para el final de mes. Contra el Málaga en casa se vivió una noche de alegría plena. Frente a un rival directo en la lucha por acceder a la Champions la grada, por fin, pudo disfrutar de un espectáculo memorable en que el equipo de Valverde hizo cuatro goles en seis minutos (tres de ellos en tres). El resultado final de cinco a uno devolvía el optimismo y la ilusión a una afición convulsionada por los acontecimientos sociales. Sin embargo, la alegría duró poco. El Valencia viajó a San Sebastián para jugar una final por la Champions. La Real era el rival a batir pero el equipo de Valverde se volvió con una derrota y la sensación de que la opción de jugar en el máximo torneo continental se alejaba definitivamente.

Junio

Quedaban cinco partidos para acabar la Liga y el Valencia se auto impuso el reto de ganar los cinco  con el convencimiento de que esto le permitiría obtener la cuarta plaza. El mes de mayo fue triunfal y se obtuvieron 12 puntos de 12 posibles. Estos cuatro encuentros fueron suficientes para adelantar a la Real Sociedad en la clasificación. Se vivía un estado de euforia gracias a un equipo cargado de determinación que se había comido moralmente a los donostiarras. El Valencia ganaba con solvencia bajo presión haciendo un fútbol vistoso.  La muerte de Puchades y su posterior homenaje en el último partido del mes contra el Granada sumió a la afición en un estado de emotividad e identificación con su club que no se veía desde hacía mucho tiempo.  

Julio

Todo quedaba condicionado al resultado del último partido de Liga. El Valencia viajó a Sevilla cargado de confianza y se adelantó en el marcador por medio de un golazo de Banega. Sin embargo, un arbitraje tendencioso dejó al equipo de Valverde sin posibilidades de obtener la victoria final. En un mismo día el Valencia perdió la oportunidad de entrar en Champions y al entrenador que había devuelto la alegría al fútbol del equipo. La temporada acababa de manera dramática pero pronto se volvió a recuperar la ilusión con la contratación de Djukic y su discurso del 'gigante dormido'. El Valencia no conseguía arrancar en pretemporada pero las esperanzas se mantenían por todo lo alto

Agosto

Más, cuando a principios  del mes de agosto el equipo barrió del campo al Inter de Milán en EEUU en un torneo de preparación. La Liga empezó con victoria en casa frente al Málaga pero al segundo partido todo se derrumbó. El Espanyol venció por tres a uno en Cornellá y se desató una tormenta que ha llegado hasta nuestros días. Djukic no respetó las claves que habían hecho del equipo de Valverde un conjunto fiable y tendente a la victoria. Parejo desapareció de las alineaciones y Mathieu del central izquierdo. La gestión del grupo se resquebrajó y las alarmas se encendieron demasiado pronto.

Septiembre

El grado de urgencia y de ansiedad impropio de un inicio de temporada devoró al equipo. En Liga se obtuvieron 9 puntos de 15 posibles y en Europa League se perdió el primero de los seis partidos de la liguilla. Pero ya eran muchas las voces que pedían la destitución del entrenador. La falta de competitividad y la actitud indolente del equipo en Sevilla frente al Betis y la derrota contra el Swansea desataron una tormenta de la que el equipo nunca se recuperaría.

Octubre

El Valencia recondujo  su situación en la Europa League ganando los dos encuentros que disputó. En Liga el equipo fue incapaz de enderezar el rumbo. Hubo un partido esperanzador en Bilbao en el que el Valencia consiguió, en un algún tramo del mismo, transmitir buenas sensaciones. Fue un espejismo porque los tres compromisos siguientes se perdieron. El balance fue de 1 punto obtenido sobre 12 posibles. Almería y Real Sociedad se llevaron el máximo botín de Mestalla y se sufrió otra humillación en el Madrigal. Djukic daba palos de ciego y el equipo era una sombre en el campo. El entrenador serbio centró su propuesta en la figura de Banega pero el argentino nunca dio un paso al frente.

Noviembre

El penúltimo mes del año empezó con buenas noticias. El Valencia venció en Getafe jugando mejor que su rival. En Europa League el equipo siguió intratable y ganó los dos partidos que quedaban. Sin embargo, el empate en casa contra el Valladolid y la derrota contra el Elche en el Martínez Valero devolvieron las dudas e impidieron al Valencia mantener una línea positiva con un mínimo de continuidad.

Diciembre

Y así se llegó al final del 2013. El Valencia ganó contra Osasuna en casa en Liga pero volvió a dejar una imagen paupérrima contra el Nàstic en Tarragona y contra el Kuban Krasnodar en Mestalla. La derrota en el Vicente Calderón finiquitó la etapa de Djukic al frente del cuerpo técnico del Valencia. Un estancia decepcionante en la que el entrenador serbio fue incapaz de dotar de identidad al equipo. Nico Estévez asumió la responsabilidad. El Valencia solventó la papeleta contra el Nàstic y se clasificó para octavos de final con bastante sufrimiento. Ya sólo quedaba el encuentro contra  el Madrid en el que, sorprendentemente, el equipo blanquinegro dio el do de pecho. Insuficiente para ganar, en gran parte, merced a la actuación arbitral.

En definitiva un año para olvidar que permite una lectura positiva: es difícil que el 2014 sea peor. O no

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