Tres puntos… y algo más

El Valencia en Balaídos, además de tres puntos, se juega la credibilidad como equipo.


Hasta hace unos días el debate entorno al Valencia versaba sobre lo que sucedía en el césped. La política de rotaciones salvajes de Nuno que no dio resultado y que el técnico portugués tuvo que dejar de lado y otras carencias que el equipo blanquinegro evidenciaba sobre el campo: debilidad defensiva, falta de acierto de cara a la portería, una idea de juego difusa y poca capacidad para encajar los golpes. Pero ahora eso se acabó, ahora el foco se introduce en un lugar más profundo y la luz atraviesa el túnel de los vestuarios. Las explicaciones de Nuno y el cariz que ha tomado el asunto Negredo, las filtraciones y, volviendo al terreno de juego, la actitud de los jugadores en el partido de Bélgica y en algunos anteriores. Porque la intensidad en el fútbol mide la ambición de los jugadores o el compromiso de estos con el cuerpo técnico o con el escudo. Es un valor que en el Valencia debería ser innegociable bajo cualquier circunstancia aunque la historia reciente del club diga lo contrario.

Por eso en Balaídos se examina el entrenador pero también se van a examinar los jugadores. El partido permitirá visualizar el grado de deterioro del vestuario. Contra el Celta, además de tres puntos, el Valencia se juega su credibilidad como equipo. Los aspectos futbolísticos quedan en segundo plano y sólo serán importantes si los futbolistas son capaces de igualar en intensidad y en carácter al Celta. Así pues, ahora mismo, la principal duda no es si Nuno va a plantear un partido con tres centrocampistas o con cuatro, o si el equipo va a tener el balón o va a replegarse… Ahora la cuestión primera es saber si los jugadores van a competir o no, si los futbolistas van a ayudar a su entrenador o van a señalarle la puerta de salida a través de la desidia sobre el terreno de juego.

Y es que, si el Valencia no se emplea a fondo en Balaídos la derrota puede ser de escándalo porque el Celta es el equipo revelación de la temporada. Tanto es así que los gallegos llegan al duelo con la posibilidad de alcanzar el liderato de la Liga. Y no sólo está consiguiendo resultados el equipo celeste, lo está haciendo a través de un fútbol vistoso y efectivo con Nolito en plan estelar y Iago Aspas acertado de cara a la portería. El Valencia, en definitiva, llega con toda su crisis al campo del equipo más en forma de la Liga. Si los de Nuno renuncian a darlo todo, el marcador final puede ser sangrante.

El entrenador blanquinegro ha vuelto a dejar fuera de la lista a Negredo por decisión técnica. También se ha quedado en casa ya con el alta médica Mathew Ryan. Los futbolistas que no han viajado por lesión son Alves, Rodrigo Moreno y Abdennour. Y Nuno tendrá una baja muy significativa en estos días en los que la intensidad del equipo está en entredicho. Enzo Pérez cumplirá sanción por acumulación de tarjetas. Una ausencia muy sensible porque, ahora mismo, es el jugador con más carácter del Valencia.

No sería extraño que Nuno planteara un partido intentando recuperar los valores del año pasado, es decir, presión organizada y salir rápido al ataque buscando sorprender al rival. Vezo puede quitarle el puesto de titular a Aderllan y ser el elegido para acompañar a Mustafi. En el centro del campo Javi Fuego, Parejo y André Gomes parecen tener el puesto asegurado al igual que Alcácer en punta. Por las bandas queda la duda del estado físico de Feghouli y los demás candidatos para jugar son Piatti, Bakkali y Santi Mina. En cualquier caso, repetimos, los aspectos futbolísticos tendrán un peso menor si el Vaencia no es capaz de aplicar la actitud adecuada sobre el terreno de juego.

Cuando finalice el partido en Balaídos sabremos si Nuno aún tiene algo de fuerza en el vestuario o está totalmente deshauciado por sus propios futbolistas. En Balaídos el Valencia se juega algo más que tres puntos.

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