Entre la autocomplacencia y la necesidad

Se ha observado en la última semana que la percepción de la crisis de resultados a domicilio es diferente entre la afición y el vestuario. Sin embargo, los números mandan y al Valencia sólo le vale ganar para seguir en la lucha por el cuarto puesto.


Que el Sevilla vaya por delante en la clasificación y que el Villarreal, tras ganar ayer, tenga los mismos puntos que el Valencia, unifica criterios en relación a la necesidad que tiene el equipo blanquinegro de conseguir la victoria esta tarde en Cornellà. Y es que, a lo largo de la semana, se ha podido observar cierta diferencia entre la exigencia de la afición y la de la plantilla encabezada por Nuno. Advertíamos en la previa del partido del pasado lunes en Málaga que no había excusas para no conseguir la victoria. Sin embargo, tras la derrota, el técnico del Valencia buscó respuestas en la ausencia de Feghouli y Piatti y consideró que su equipo no había jugado mal. Tal vez, el mensaje dentro del vestuario sea una estrategia para no entrar en una psicosis. La realidad es dura de asumir y el Valencia fuera de Mestalla es un equipo ramplón de la zona media de la tabla.

Enfrente estará el Espanyol, sorprendente verdugo en la Copa del Rey. Se da la curiosidad de que el conjunto perico será un equipo reconocible. En el partido de ida de la competición copera Sergio González presentó un equipo repleto de jugadores del filial porque priorizaba reservar a los titulares para la Liga. Un mes después en Liga, es probable que el entrenador blanquiazul vuelva a confiar en la segunda línea de su plantilla porque su prioridad ahora es la Copa. El Espanyol, en cualquiera de sus dos versiones, ya ha demostrado que puede crearle problemas al Valencia. Es un equipo intenso, que presiona bien y con la moral por las nubes. Casi sería una ayuda que Sergio González reservara a Caicedo que ha marcado en los últimos siete partidos disputados en Cornellà.

El Valencia llega a la cita con una baja muy importante en el centro de la zaga. Nicolás Otamendi está sancionado por acumulación de tarjetas amarillas. Tampoco estará Cancelo que fue expulsado la semana pasada. La ausencia del portugués la cubrirá Barragán y la del argentino, seguramente, Orban. Y poco más se sabe del once que saldrá esta tarde a jugar contra el Espanyol. Nuno se condicionó a sí mismo reclamando la presencia de Piatti y Feghouli el lunes pasado tras caer en Málaga. Ahora que cuenta con los dos no tendría mucho sentido que no jugaran. Sin embargo, no va a ser una decisión fácil encontrarles acomodo en el once. Jugar con cuatro mediocentros resultaba políticamente correcto. No parece dispuesto el técnico portugués a prescindir del equilibrio que le da Javi Fuego y, más allá del rendimiento, pesa el precio del traspaso de Enzo Pérez. Por otra parte, Nuno señaló en la rueda de prensa previa al partido en Cornellà que su equipo trataría de tener más la posesión. Además, identificó éste hecho, tener la posesión, como el problema que les estaba impidiendo tener mejores resultados fuera de casa. Así las cosas, la presencia de André Gomes y, sobre todo, de Parejo, se impone si realmente el técnico portugués quiere que su equipo lleve el peso del partido. Evidentemente, no caben todos. En la zona de ataque se especula con que Alcácer parta de titular dado el exiguo rendimiento de Negredo en los últimos partidos.

En cualquiera de los casos, independientemente del equipo que Nuno disponga sobre el campo, el Valencia tiene el reto de mejorar su imagen a domicilio para no agravar una tendencia muy peligrosa. Otro espectáculo como el ofrecido en Málaga haría inverosímil  cualquier intento de autocomplacencia y daría vía libre a la psicosis. Además, la clasificación impone que, más allá de transmitir mejores sensaciones, el Valencia debe volver a casa con los tres puntos en el zurrón a fin de seguir en la lucha por el objetivo Champions.  

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