MEMORIA DE ALTABIX

Los desplazamientos a Elche fueron una constante para la afición valencianista en los años sesenta y setenta. Los enfrentamientos con el club ilicitano adquirieron rango de gran duelo, se decía por entonces de “rivalidad regional”.


El Valencia y el Elche libraron intensos partidos, tanto en la Liga como en la Copa, y sus incondicionales los vivieron con enorme pasión. El feudo de Altabix resultaba casi imposible de asaltar por la presión del público, el empuje del equipo local con jugadores de primer nivel, muchos de ellos internacionales, y las características de una grada que intimidaba a los visitantes y al trío arbitral.

El Valencia tan sólo pudo ganar en un par de ocasiones, la última en la campaña 70-71, cuando con Di Stéfano en el banquillo se proclamó campeón, mientras los ilicitanos perdían la categoría después de haber militado durante doce campañas consecutivas entre los mejores. Han pasado ya veinticinco años desde que ambos equipos midieron sus fuerzas por última vez en la ciudad de las palmeras. Un solitario gol de Fernando Gómez certificó la victoria del equipo de Mestalla que adiestraba Víctor Espárrago y que iba a completar un excelente ejercicio con el retorno a las competiciones europeas tras un prolongado paréntesis.

Por entonces, Altabix ya era un recuerdo en la memoria colectiva de ambas aficiones. El Elche se había trasladado a un nuevo estadio, más amplio, más cómodo, mucho mejor para los espectadores, pero peor para sus intereses deportivos. La competencia con Alicante, a ver quién hacia el campo más grande con el Mundial del 82 como pretexto, propiciaron la construcción de un estadio imponente. El Valencia ha visitado cuatro veces el Martínez Valero en primera división y en todas ellas ha ganado; incluyendo un memorable recital en su debut, cuando “Lobo” Diarte y Mario Kempes marcaron un par de goles cada uno, para situar a aquel formidable conjunto al frente de la clasificación. Ya ha llovido desde entonces. Esta tarde se retoma una historia desconocida por muchos aficionados que permite evocar recuerdos lejanos en el tiempo.  Elche-Valenca, con el aroma añejo del fútbol de otra época.

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