La hora del carnaval

Parece que la solución definitiva va a estar precedida de situaciones lamentables.


Pasó el día de ayer bajo el impacto de lo vivido en la junta general de accionistas. Es evidente que ya ha empezado la guerra. Velan armas en los despachos de la ciudad mientras comienza el baile de nombres de futuros compradores de la entidad. El espectáculo, triste para el Valencia CF, está servido.

Desatar una tormenta como la del martes no tiene ninguna justificación en las formas. En el fondo, sólo la tendría si el banco y  el Consell tuvieran claro a quién van vender el Valencia de antemano. Si no es así, el desprecio por la salud del club, en forma de periodo de inestabilidad indefinido, será, de nuevo, evidente.

Exponer a la afición del Valencia a noticias como la de que vuelve Llorente es un castigo gratuito e innecesario. Están haciendo más daño del que se imaginan.

Según se cuenta, Aurelio Martínez se está replanteando la posibilidad de seguir al frente de la Fundación. Sería una gran noticia para el Valencia. El economista y profesor de universidad es una garantía por su integridad, su capacidad y su talante. Amadeo Salvo necesita apoyos y es mejor el de Aurelio, por lo comentado, que el de Rita Barberá.

Se está intentando desprestigiar al actual presidente del Valencia CF con el argumento de que su único interés es aferrarse al cargo. No cuentan que Salvo goza con el respaldo social del valencianismo. Principalmente, porque está haciendo las cosas bien. Lógicamente, como presidente del Valencia, su responsabilidad es con ellos. No es tan difícil de entender.

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