Guerra en el fútbol

La situación no tiene fácil arreglo


No hace falta ser un lince para darse cuenta de que la huelga convocada por la Federación Española de Fútbol tiene poco que ver con el decreto ley sobre el reparto de los derechos audiovisuales. Se hubiera cargado de razón el organismo presidido por Villar, y también el Valencia, si hubiera denunciado que no es preceptivo darle a la desigualdad el carácter de ley. Porque el nuevo reparto de los derechos televisvos, aunque suponga una mejora de la situación actual, sigue siendo obsceno. Tenemos pendiente analizar esta nueva cacicada de Real Madrid y Barça con el beneplácito del Valencia. Pero como decimos, su influencia en la huelga es relativa.

Lo que de verdad fundamenta la posición de fuerza de la Federación es su enemistad con el CSD porque el Gobierno quiere que Villar justifique qué ha hecho con el dinero público. Todo lo demás es humo. Desconocemos los motivos que han llevado a Cardenal, secretario de Estado para el Deporte, a enfrentarse con el todopoderoso Villar pero, en cualquier caso, es una cruzada loable. En lo que no ha estado tan afortunado el Gobierno ha sido en la elección de los compañeros de viaje. Elegir entre Tebas y Villar es como preguntarle a un niño si quiere más a su padre o a su madre pero al revés.

La catarsis que ha sufrido el Valencia últimamente está todavía por llegar a los estamentos del fútbol español. Los nuevos tiempos exigen otro tipo de gestión. El presidente de la Federación Española no puede escapar al fisco, faltaría más. Por su parte, el presidente de la Liga de Fútbol Profesional no debe rendir pleitesía al Madrid y al Barcelona con la complicidad necesaria del Gobierno. Se impone otro tipo de ejecutivos con una visión más ambiciosa por el bien común y más preparados para el cargo.

Aunque desde muchos frentes se asegure que la huelga no saldrá adelante lo cierto es que la situación está muy enquistada y las divergencias son sustanciales. Qué pena que los motivos reales para el parón no sean otros, como por ejemplo, denunciar el atropello que supone el decreto ley sobre los derechos audiovisuales.

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