Maldito seas, fútbol

Maldito seas mil veces. El Valencia hizo el partido soñado, el partido perfecto para conseguir la gesta de la remontada. Marcó dos goles en la primera parte y otro en la segunda. Sin embargo un gol de M’Bia en el tiempo añadido condenó al Valencia a la peor de las derrotas.


Fue la manera de perder más cruel y también la más digna. El fútbol no fue justo con el Valencia que hizo el partido soñado por todos sus aficionados hasta el último suspiro. Mestalla vivió una fiesta de época que acabó en tragedia. El Sevilla estará en Turín pero en el recuerdo quedará que el equipo de Pizzi mereció esa Final.

El partido, metafóricamente, lo empezó ganando el Valencia y por goleada. El recibimiento al autobús del equipo fue impresionante. La Avenida Suecia abarrotada fue un clamor y llevó al equipo en volandas a las puertas del estadio.

El partido empezó bronco, Ricardo Costa le dejó claro a Bacca en el primer salto que esto no era el Pizjuán. A continuación, el Valencia hizo el primer ataque. Con bastante facilidad combinó hasta llegar dentro del área. Al final, el tiro flojo de Vargas no supuso ningún problema para Beto, pero también sirvió para marcar el terreno. El Valencia tenía al Sevilla encerrado en su campo lo que posibilitaba la opción de contragolpe del Sevilla. Daba la sensación de que el gol llegaría pronto, en alguna de las dos porterías pero pronto. El Sevilla conseguía hacer ataques de tres contra tres y, en el otro lado, los saques de esquina eran celebrados como goles. Pizzi habló de tener paciencia y de ser inteligente pero el Valencia salió a por todas, sin especular, casi, casi en modo suicida. Mestalla lo agradecía y vivía en un grado de excitación perpetuo. Jonas y Vargas actuaron los dos como delanteros. Y en el minuto 12, la apuesta valiente del técnico argentino tuvo su recompensa. Feghouli se internó por el lateral del área, recortó a su marcador hacia dentro y remató con la izquierda por alto. Beto tocó el balón pero no lo suficiente como para detenerlo. Golazo del argelino y 1-0 en el marcador. La locura se desató en Mestalla y todos los presentes menos los sevillistas entonaron el 'sí se puede'. Pizzi, ahora, sí pedía calma desde el banquillo. Las mejores previsiones, marcar un gol pronto, se estaba cumpliendo. Y casi se alcanza el éxtasis en el minuto 19 cuando un disparo de Vargas tras una gran jugada colectiva fue desviado por Beto a duras penas. El Valencia estaba bien sobre el campo. Keita sostenía a su equipo por el centro y Parejo participaba con acierto en la distribución de juego. El Valencia apretaba la salida de balón del conjunto hispalense y recuperaba con rapidez impidiendo al Sevilla pasar de medio campo. En el minuto 25 llegó el delirio a las gradas. Un centro de Bernat desde la zona de tres cuartos permitió el cabezazo limpio de Jonas. El balón rebotó en el larguero y Beto lo introdujo en su portería. La justicia poética o el karma, no se sabe, pero el Valencia había empatado la eliminatoria en un abrir y cerrar de ojos. El equipo de Pizzi, tras el gol, seguía con la inercia dominadora. Mestalla era una olla a presión. Pero el Sevilla también golpeaba. Una jugada de Bacca dentro del área acabó con un taconazo al segundo palo donde apareció Reyes. El extremo sevillista empujó el balón a gol pero apareció Diego Alves salvador. El primer susto serio. El partido se igualaba y el Valencia, tras el desgaste, parecía desear el descanso. Aún así, Mestalla no daba tregua y cantaba el 'a por ellos'. Y el Valencia volvió a responder encerrando al Sevilla antes de que el árbitro señalara el camino a los vestuarios.

La segunda parte empezó con una falta en la frontal del área que lanzó Parejo por encima del larguero. Pese al arranque del Valencia, lo cierto es que la balanza del partido se igualó. El Sevilla le disputaba la posesión al Valencia y la afición andaluza despertaba. Pero el Valencia no se arredraba. Y así, por diferentes fases de dominio se desarrollaba el encuentro. PIzzi decidió mover el banquillo en el minuto 61 y dio entrada a Fede por Piatti. El Valencia seguía apretando y, en el minuto 69, la hazaña tomó forma. Un saque de esquina acabó con un remate poco claro de Vargas pero el balón llegó a las botas de Mathieu que se encontraba sólo en el palo contrario. El central francés golpeó al balón con fuerza, con todo a favor, y consiguió el tercer gol de la noche. El de la remontada. No hacía falta que el público se frotara los ojos porque, pese a estar viviendo un sueño, Mestalla había creído en él en todo momento. Lo más difícil estaba hecho y ahora quedaba sufrir. Y de qué manera. Para empezar se lesionó Diego Alves que al final, pudo seguir jugando. En el minuto 78, ante el clamor del púbico abandonó el terreno de juego Dani Parejo y entró al campo Javi Fuego. Ya no iba a haber prórroga y Pizzi decidió introducir músculo y aire fresco. A falta de cinco minutos para que se cumpliera el tiempo reglamentario salió del campo Jonas y entró Barragán. Entonces el Valencia adoptó la vía Sevilla para gestionar los minutos que quedaban. Es decir, perdiendo tiempo y provocando el desquicie de los rivales. El árbitro añadió cinco minutos de descuento. El público ya cantaba el 'sí, sí nos vamos a Turín. Y entonces se produjo la tragedia. M'Bia remató un baló colgado al área cuando faltaban 30 segundos para que acabara el tiempo añadido. Todo se derrumbó. El esfuerzo de 90 minutos, los gritos y el apoyo durante cinco horas seguidas. Se rompió el sueño de la manera más cruel. Maldito seas fútbol, maldito seas mil veces.  

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