Derrota merecida

El Valencia sale derrotado de Vallecas tras un partido en el que acumuló pocos méritos más allá de dos zarpazos de Alcácer que pudieron ser gol.


Muchos no quisieron ver las señales de los dos últimos partidos del Valencia. La victoria contra el Granada y la clasificación frente al Dinamo tras un triste empate, es decir, los resultados positivos, restaron presencia en el análisis al hecho de que el Valencia había practicado un  fútbol raquítico. Sin embargo, la ausencia de Parejo frente al Rayo, desnudó definitivamente las carencias del equipo, incluso, en el marcador.

Respecto a las últimas alineaciones, y dadas las bajas, la principal novedad en el once fue la ausencia de Fede y la presencia de Portu. Pizzi decidió, por primera vez, escorar a Vargas a una banda. Esto, tácticamente, equilibró el dibujo del equipo. El Valencia, de hecho, salió bien posicionado al campo. Sin hacerse con el dominio del balón pero recuperándolo con relativa facilidad. Intentando profundizar por las bandas con los laterales y sin pasar apuros defensivos. La primera ocasión del Valencia fue clarísima. Una buena internada de Bernat por la banda izquierda acabó con un centro raso que Alcácer remató con sutileza en el primer palo. El balón golpeó en el larguero y Vargas llegó demasiado forzado al rechace. La respuesta del Rayo estuvo a la altura. Larrivey, tras un pase a la espalda de la defensa valencianista conectó un disparo que acabó en la madera del poste derecho de la portería defendida por Diego Alves. El partido se igualaba en el campo y en las ocasiones. El Valencia no materializó las suyas y lo acabó pagando. En el minuto 20 Paco Alcácer mostró al mundo, con una suficiencia insultante, una nueva virtud, una nueva arma de su arsenal goleador. El de Torrent lanzó una falta desde el perfil derecho de la frontal del área de forma magistral y violenta y no entró por un palmo. Julen Lopetegui se ha lucido. Pero como decimos el partido estaba igualado hasta en las ocasiones y poco después Larrivey volvió a inquietar la portería valencianista con un disparo desde fuera del área. El choque tenía muchas ocasiones y poco fútbol. El Rayo poco a poco fue encontrando la manera de sacar el balón desde abajo con más facilidad. Tal vez fue que la presión del equipo de Pizzi bajó, tal vez fue que los futbolistas franjirrojos empezaron a precisar más sus combinaciones pero el peso del partido se iba inclinando del lado de los locales. La defensa del Valencia apenas hacía concesiones salvo una acción en la que Diego Alves falló con el balón en los pies otra en la que Mathieu se mostró poco expeditivo a la hora de despejar.  Llegó el descanso con la sensación de que el Valencia, si quería llevarse el partido, debía hacer algo más sobre el campo.

Pero el principio de la segunda parte no indicó ningún cambio en la dinámica del encuentro. El intercambio de golpes continuaba. Primero con un disparo de Míchel a saque de falta y después con uno de Gálvez en la portería contraria. El Rayo seguía llevando la iniciativa y Pizzi no lo veía claro. En el 56 Jonas entró por Míchel.  Al cuarto de hora de la segunda parte llegó, como consecuencia lógica de lo que se veía en el campo, el gol del Rayo. El equipo dirigido por Paco Jémez se adelantó en el marcador por medio de Larrivey que cabeceó a las mallas un centro de Rat. La reacción del Valencia no fue inmediata pero poco a poco fue encerrando al Rayo Vallecano.  Pizzi movió el banquillo y debutó Vinicius Araújo que salió por Portu. El canterano hizo un buen partido, más teniendo en cuenta que era el primera que participaba en Primera División. No jugó peor que ninguno de sus compañeros, mostró el carácter que lleva el dentro y puso en práctica en un par de ocasiones sus célebres arrancadas desde el medio campo. Nada más salir al terreno de juego Vinicius Araújo provocó unas manos del defensor rayista dentro del área tras un taconazo escandaloso de Paco Alcácer. El Valencia se lanzaba definitivamente a por el partido con Feghouli, por primera vez en su vida, jugando de mediocentro. Sin embargo, las opciones de remontada del Valencia se redujeron drásticamente en el minuto 75. Barragán recibió la segunda amarilla y fue expulsado. El equipo de Pizzi estaba a merced de las circunstancias con Vargas jugando de lateral derecho. Aunque Bernat insistiera por la izquierda, el balón no llegaba a la zona ofensiva. Joao Pereira salió al campo por Vargas para armonizar un poco al equipo tácticamente. Pero el Valencia se mostraba incapaz de trenzar jugadas y de llegar al área defendida por Rubén. Pese a todo, aún tuvo una el Valencia pero Vinicius Araújo, en posición complicada por la presencia de defensores no consiguió enviar el balón entre los tres palos. La fiesta en Vallecas era total no había tiempo para más.

El Valencia con esta derrota se aleja de la posibilidad de jugar en Europa el año que viene. El equipo sigue resintiéndose de la baja de Piatti y sin Parejo, el fútbol del equipo, directamente, desaparece.

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