Un punto sufrido

El Valencia consigue un empate en el Sánchez Pizjuán tras una buena primera parte y jugar casi toda a la segunda con un hombre menos por expulsión de Ricardo Costa. Diego Alves paró un penalti.


De tanto hablar del árbitro durante la semana pareció que Álvarez Izquierdo quiso asumir su papel protagonista. El colegiado no señaló un claro penalti a Feghouli en la primera parte, le sacó una amarilla a Ricardo Costa cuando el juego peligroso fue de Bacca por bajar la cabeza y acabó expulsando al portugués por unas manos dentro del área que pitó como falta en vez de como penalti. Siguió su actuación señalándole un penalti a Bernat que no fue y no apreció pena máxima en dos acciones más que sí parecieron sancionables a favor de los locales. En definitiva, el colegiado no tuvo su noche y lo que más condicionó el partido fue la expulsión de Ricardo Costa. Hasta ese momento, durante el primer periodo, el Valencia pareció tener el partido controlado, madurándolo y generando ocasiones. Después, se limitó a mantener su portería a cero y acabó consiguiendo el objetivo.

Pizzi dispuso sobre el campo el once que estaba previsto. Los dos equipos plantearon el mismo partido, es decir, ambos querían tener el balón en su posesión. En los primeros compases el dominio fue compartido pero conforme pasaron los minutos pareció que Rakitic, el canalizador de juego del Sevilla, tenía más presencia que Parejo. Defensivamente, el Valencia se mostraba sólido y los ataques sevillistas no suponían problemas para Diego Alves. Fede estaba especialmente inspirado en ataque en estos minutos iniciales. En el minuto 12, una llegada del argentino por la izquierda acabó con un centro a Vargas al segundo palo. El chileno no pudo precisar un pase al corazón del área para Alcácer. Tampoco Parejo en el rechace estuvo acertado. El partido estaba abierto porque después Bacca, tuvo un par de llegadas peligrosas que las contrarrestó Alcácer encarando al portero y disparando ligeramente desviado hacia la derecha.  Conforme pasaban los minutos el Valencia fue cambiando la tendencia del partido y empezó a manejar el balón con más continuidad. Sus ataques, además, tenían profundidad, pese a que Barragán no estuviera acertado con los centros o que Fede condujera el balón en exceso.  A la media hora de juego Feghouli se internó en el área e Iborra se lo llevó por delante con una contundente entrada en la que también tocó el balón. El árbitro no apreció penalti. Tampoco vio nada en una combinación entre Alcácer y Parejo en la que Carrizo hizo una clara falta al futbolista de Coslada al borde del área.  El Valencia ya estaba merodeando el gol. Vargas y Alcácer, con mucha movilidad, jugaban al primer toque y Feghouli parecía el de las grandes ocasiones. El Valencia se fue al descanso con la sensación de que estaba haciendo bien el trabajo.

Sin embargo, nada más reiniciarse el segundo periodo el partido cambió. Ricardo Costa fue expulsado por detener un balón con el brazo dentro del área. El árbitro pitó la infracción pero no penalti y sacó la segunda amarilla a Ricardo Costa. La primera se la había mostrado con anterioridad por considerar juego peligroso del portugués en una acción en la que Bacca bajó la cabeza a la altura de las piernas del defensor valencianista. Esa mala decisión transformó la realidad del partido. Pizzi reaccionó dando entrada al campo a Senderos por Fede. El Sevilla aprovechó la circunstancia de la superioridad para aumentar su presión sobre la portería defendida por Diego Alves. Vítolo y Rakitic con sendos disparos anunciaban peligro. Emery, por su parte, dio entrada a Cherysev y Gameiro por Reyes y Pareja. Cambios ofensivos para aprovechar la superioridad numérica. En el minuto 60 Álvarez Izquierdo señaló penalti a favor del Sevilla. Cherysev se hizo un autopase y chocó con Juan Bernat. Llegaba el momento de Diego Alves. El brasileño empezó su particular ceremonia de la desconcentración y fue capaz de detener el disparo de Rakitic desde los once metros. Poco después, de nuevo el cancerbero brasileño daba otra muestra de sus reflejos felinos para desviar n cabezazo de Iborra.  Pizzi siguió con su idea de darle consistencia al equipo en el plano defensivo dando entrada a Keita por Alcácer. Vargas se situó en la punta de lanza y Parejo se colocó algo escorado a la izquierda a la hora de defender. Al Valencia no le duraba el balón ni dos pases seguidos. El Sevilla había adelantado las  líneas y parecía cuestión de tiempo que los hispalenses marcaran. Advertíamos en la previa de que el Sevilla era un experto en manejar los mecanismos del otro fútbol. En esta ocasión era el Valencia el que interrumpía el juego y cortaba el ritmo de las posibles oleadas ofensivas sevillistas. A falta  de diez minutos Pizzi agotó su último cambio y Parejo dejó su lugar a Pereira. El portugués se colocó de interior derecho y Feghouli se cambió de banda. El Valencia había renunciado al ataque más cuando Vargas era incapaz de aguantar el balón las pocas veces que le llegó. Pero el Valencia, más allá del dominio territorial que sufría, por momentos incluso encerrado en su área, no pasó excesivos apuros. En el último minuto el Sevilla tuvo la ocasión más clara con un disparo de Bacca desde dentro del área. En el tiempo añadido el árbitro culminó su actuación expulsando a Cherysev por interpretar que había fingido un contacto en el área. La verdad es que en estos últimos minutos los defensas valencianistas jugaron al límite del reglamento, por no decir que lo sobrepasaron en más de una ocasión. El Valencia jugando diez contra diez quiso hacer un último esfuerzo a instancias de Pizzi que se desgañitaba en la banda. Sin embargo, no hubo tiempo para más. El Valencia se vuelve con un punto de Sevilla. Muy valioso dadas las circunstancias del partido.

El encuentro le sirve al Valencia para seguir creciendo. La capacidad de sufrir es una virtud nueva en este equipo. Sobreponerse a la adversidad y luchar hasta el último minuto, más allá del resultado, es el camino.

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