Hola Mundo: Hemos vuelto

El Valencia estará en la liguilla de grupos de la Champions League. Pese a perder por 2-1 en el Louis II, el equipo de Nuno hizo valer el resultado de 3-1 del partido de ida.


No entraba en los planes de casi ningún valencianista tener una noche plácida de fútbol. Había mucho en juego y el Mónaco demostró en Mestalla ser un gran equipo. Sin embargo, el Valencia tuvo el partido y la eliminatoria bajo su control hasta el minuto 75. Un ejercicio de sobriedad y 'savoir faire' sustentado en una obra de arte: Negredo detuvo el tiempo de toda Europa con una vaselina sublime y salvaje a la vez nada más empezar el encuentro. La alegría se desbordó en uno de los fondos del estadio y un grito recorrió la capital del Túria. Los futbolistas de Nuno estuvieron a la altura del envite durante casi todo el choque pero, a falta de un cuarto de hora, el segundo gol ilegal del Mónaco subió al marcador y el corazón del valencianismo se encogió. A falta de diez minutos marcó el gol Alcácer en Almería y en el Louis II también hubo que sufrir y mucho. Todo ha merecido la pena. Hemos vuelto.

Sin duda, el hecho más relevante del pre partido fue la presencia de más de un millar de valencianistas que tomaron el Principado durante el día y, por la noche, el Louis II. En lo estrictamente futbolístico Nuno presentó un once con la principal novedad de Negredo por Alcácer. El Valencia salió de inicio con Ryan, Barragán, Vezo, Mustafi, Gayà, Javi Fuego, Enzo, Parejo, Rodrigo, Feghouli y Negredo. También hubo una variación táctica notable: Javi Fuego y Enzo Pérez jugaron en paralelo y Parejo actuó más adelantado, casi por detrás del punta.

El inicio del partido debía ser determinante para ver la actitud con la que los equipos afrontaban el duelo. El Valencia salió eléctrico y en el primer minuto Mustafi tuvo una gran oportunidad para hacer el primer gol. El alemán remató tras un saque de esquina y sólo la gran intervención de Subasic impidió que los visitantes se adelantaran en el marcador. La puesta en escena del equipo de Nuno había sido excelente. Y en el minuto 4 Negredo se convirtió en Tiburón. El delantero madrileño recuperó un balón en el borde del área, se internó con la oposición de dos defensores y, prácticamente sin opciones ni ángulo para el disparo, picó el balón por encima del portero. El balón dibujó un arco suave y preciso y el balón entró aterciopelado en la portería. Golazo. La mejor carta de presentación para el viejo continente. Hemos vuelto.

El gol premió la ambición del Valencia y decantó el juego para los futbolistas de la Senyera. El equipo francés no encajó el tremendo bocado del Tiburón y el Louis II enmudeció ante el empuje de los aficionados valencianistas. Todo estaba saliendo a pedir de boca. El equipo de Nuno estaba muy cómodo en el campo. En el minuto 11 Negredo la volvió a tener. Una ocasión más clara que la que había convertido minutos antes. El Valencia presionaba e impedía que el Mónaco pasara del medio del campo. El primer acercamiento de los locales se produjo al cuarto de hora con un saque de esquina.

Sin embargo, a continuación llegó el gol del Mónaco en una jugada extraña tras un balón colgado al área que Ryan no despejó con la contundencia necesaria. El rechace cayó en las botas del futbolista francés porque Gayà fue derribado. Gol ilegal que subió al marcador. El gol tuvo un efecto estimulante para los locales y su hinchada. Pero tras unos minutos de desconcierto el Valencia tuvo la suficiente personalidad como para recuperar la posesión y atemperar el ánimo de los franceses.

En el minuto 22 Parejo remató un córner con mucho peligro. El equipo de la Senyera no sólo estaba entero sino que había recuperado la iniciativa del juego. Parejo estaba manejando bien el tempo del partido y Enzo Pérez y Javi Fuego estaban inconmensurables dándole empaque a la linea medular. El equipo cuando defendía lo hacía de forma solidaria. Era difícil ver a un jugador del Mónaco con menos de dos futbolistas del Valencia a su alrededor. Hemos vuelto.

El partido estaba controlado cuando se llegó al descanso aunque seguía siendo un resultado peligroso. Los goles y los estados de ánimo son muy volátiles en este tipo de eliminatorias.

El Mónaco trató de imponer otra tendencia tras el paso por los vestuarios. El equipo francés encerraba al Valencia en su campo. Ése, en realidad, era el escenario previsto. El valencianismo estaba preparado para sufrir. Sin embargo, apenas había motivos sobre el terreno de juego. El Mónaco era incapaz de generar ocasiones claras de peligro. Al equipo de Nuno, eso sí, le faltaba mantener más la posesión del balón.

El entrenador portugués decidió mover el banquillo en el minuto 59 y dio entrada a Paco Alcácer por Negredo que se fue despido como un héroe por el millar de aficionados valencianistas. La entrada del delantero de Torrent coincidió con una fase de ataque continuado por parte del Valencia. El objetivo cada vez parecía más cercano. El equipo de la Senyera respiraba y defendía con el balón en campo contrario. En el minuto 64 volvió a haber una sustitución y entró Piatti por Rodrigo Moreno.

El pequeño Bernardo Silva monoplizaba y daba sentido al fútbol de su equipo. Lo intentaba el Mónaco pero el Valencia seguía sólido y serio en defensa. Sin embargo, a falta de un cuarto de hora, el Valencia se enfrentó a su sino: Sufrimiento o nada. El Mónaco se adelantó en el marcador con gol de Elderson. De nuevo Ryan no estuvo expeditivo tras un saque de falta y el jugador del Mónaco, en el segundo rechace y en posición ilegal, consiguió enviar el balón al fondo de la portería.

Nuno hizo el tercer y último cambio retirando a Enzo y dando entrada a Danilo Barbosa. Los aficionados monegascos veían posible la remontada y los futbolistas también. Llegaba el momento de los hombres. El Valencia defendía demasiado atrás y facilitaba que el Mónaco creara peligro. Un disparo de Lemarc desde lejos obligó a Ryan a hacer una buena intervención. El árbitro dio seis minutos de tiempo añadido pero la suerte ya estaba echada. El éxtasis llegó con el pitido final. La alegría se desbordó en la expidición valencianista, en los aficionados desplazados y en muchas partes del mundo con epicentro en la capital del Túria. Ha costado pero ya estamos aquí. Hola Mundo: Hemos vuelto.

 

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