Espíritu de permanencia

Tras salir al campo con muchas dudas, el Mestalla demostró en el segundo periodo que está capacitado para ganar a cualquier equipo del grupo III. El líder se fue con un punto del Antonio Puchades de manera casi milagrosa.


De aquí a final de temporada queda sufrir y mucho. Visto lo visto en el Antonio Puchades, la buena noticia es que el Mestalla garantiza pelea hasta el final. Tuvo contra las cuerdas al líder en una segunda parte en la que barrió del campo al Llagostera. Una decisión arbitral impidió la victoria local pero como una señal para el futuro próximo queda el espíritu de permanencia.

Las principales novedades en el once de Nico Estévez fueron la presencia de Cedric y Mario Arqués en sustitución de Rober y Zahibo. Decíamos en la previa que el Mestalla debía luchar contra muchos factores, entre ellos la ansiedad que le genera sus situación en la tabla. Precisamente este condicionante estuvo a punto de definir el partido en los primeros minutos. El filial salió  atenazado al campo hasta el punto de que en el primeros cuatro minutos, con errores infantiles, concedieron dos oportunidades de gol clarísimas al Llagostera. Dos cesiones erróneas de Sergio Ayala estuvieron a punto de abrir el marcador. La primera de ellas superó a Jaume por alto y dejó al delantero rival con la portería vacía y, la segunda, permitió el mano a mano contra el portero. Afortunadamente, ambas ocasiones no fueron materializadas. Pero el manojo de nervios estaba ahí y se hacía patente. Poco a poco el Mestalla fue recobrando la compostura, al menos en cuanto a errores clamorosos se refiere. Porque el filial era incapaz de trenzar alguna jugada. Muchas imprecisiones y nula profundidad en el juego ofensivo. Ayudaba a que el partido se mantuviera igualado que la pobre propuesta del Llagostera, que tampoco conseguía asumir la batuta del juego con claridad. Los blanquinegros lo intentaban pero no estaban inspirados. Ni Cedric, ni Manu Molina no Mario Arqués conseguían darle pausa al juego y, arriba Hiroshi y Chumbi no conseguían sacar nada positivo de los balones largos. La primera parte acababa y los más destacado era la presencia de cuatro integrantes de la Penya Los Rusos en la grada. Dos de ellos residentes en Valencia pero los otros dos desplazados desde sus respectivos países. Aldar, vicepresidente de la peña, estableció la curiosa relación Azerbaiyán-Mestalleta, ver para creer y motivo de orgullo para todo el valencianismo.

No sabemos lo que les dijo Nico Estévez a sus jugadores en el descanso aunque luego, el entrenador del filial, reconoció que su discurso no había variado mucho con el que pronunció antes del partido. En ese caso, parece que, esta vez sus palabras tuvieron el efecto deseado. El Mestalla salió al campo y parecía otro. Sólo por ímpetu y convencimiento consiguió encerrar al líder de Segunda B en su propio campo durante los primeros 20 minutos del segundo periodo. Fruto de este periodo de acoso llegaron las ocasiones de gol. Primero fue Chumbi que no pudo concretar un pase de la muerte de Manu Molina. Después, el propio Chumbi, al borde del área pequeña se revolvía hacia el lado equivocado cuando tenía opción de tiro clara. Los blanquinegros disponían de saques de esquina y de faltas en la zona de tres cuartos pero el absoluto dominio no se traducía en el anhelado gol. El Llagostera empezó a dar señales de vida a la contra. Era lógico, el Mestalla, en su apuesta ofensiva dejaba algo desguarnecida la defensa. Nico Estévez decidió dar entrada a Rober por Cerdic. El acoso seguía sobre el área rival. Numerosos balones colgados no encontraban rematador. La segunda sustitución fue la de Álex Cortell por Hiroshi. En los últimos minutos el Mestalla redobló su ofensiva. Chumbi llegó algo forzadoa un centro de Gayá por la izquierda. Y, a falta de cinco minutos para que se cumpliera el tiempo reglamentario, llegó el gol de los locales inexplicablemente anulado por el juez de línea. El portero despejó un centro desde la derecha  que cayó en las botas de Gayá que puso un centro chut que fue tocado por Chumbi para que el balón entrara en la portería. Con el portero descolocado había dos jugadores del Llagostera sobre la línea de gol del por lo que de ningún modo podía haber fuera de juego. Además se da la circunstancia de que el juez de línea levantó el banderín muy tarde, cuando el árbitro ya daba el gol por bueno.  Pese al mazazo, el Mestalla la volvió a tener otra oportunidad con un remate de cabeza de Ayala a saque de esquina que se estrelló en el travesaño. Una lástima que el partido no hiciera justicia a los merecimientos de los locales. Aún así, se pueden extraer muchas conclusiones positivas del encuentro aunque ahora lo que más importe sea sumar de tres en tres. La sensación que deja el Mestalla es que jugando así, con ese espíritu, la permanencia está asegurada.  

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