Lo mejor y lo peor del Mestalla acaba en empate

El filial valencianista realiza una gran primera media hora pero el gol en contra le descompone defensivamente. En la segunda parte consiguió empatar y recuperó el control del juego pero finalmente no pudo marcar el gol de la victoria.


Hay muchos equipos profesionales que se quejan, con buenos argumentos, de que los equipos filiales jueguen en sus competiciones. La idea de una liga de jóvenes promesas siempre ha estado ahí  pero desde la perspectiva de los clubes que tienen a sus categorías inferiores jugando en Segunda A, Segunda B o incluso Tercera, la situación actual es muy ventajosa. En el caso del Mestalla, el grupo III de la segunda B, es una escuela inmejorable. Sacar los partidos adelante en esta categoría es un tarea titánica como se pudo comprobar contra el Atlético Baleares que llegó como colista al Antonio Puchades. Nadie regala nada y al mínimo error, al primer fallo de concentración, estás perdido. La exigencia de la competitividad es un aprendizaje extraordinario para los más jóvenes que, seguramente no tendrían si jugaran exclusivamente contra futbolistas de su edad.

Esta reflexión puede servir para explicar un partido inexplicable, por lo menos en la primera parte. El Mestalla hizo todo bien durante la primera media hora. Tuvo el control del juego, dominó, creó ocasiones y no dio ninguna opción al rival. Todos los futbolistas estaban haciendo un buen papel incluso los que han tenido un inicio de liga más discreto como Dani Ramírez y Zahibo. El Mestalla parecía una máquina de hacer fútbol sin el premio del gol. Sin embargo, a los 30 minutos, el Atlético Baleares en la primera vez que pasó de medio campo sí consiguió anotar. No estuvo fina la defensa del Valencia en el gol de Chando y, a partir de ese momento, se convirtió en un flan. Hasta que se llegó al descanso el Atlético Baleares pudo meter tres goles más. Menos mal que el árbitro señaló el camino de los vestuarios mientras los aficionados se frotaban los ojos.

En la segunda parte el Mestalla se recompuso. Sin la brillantez de la primera media hora pero con mucha personalidad volvió a recuperar la iniciativa y a buscar el gol. Enseguida encontró la recompensa por medio de Fernando Cano. El Mestalla continuó en esa línea y generó oportunidades para ponerse por delante en el marcador. Nacho GIl que entró en el descanso estuvo muy activo por banda izquierda y Fernando Cano mantuvo el buen nivel que está desplegando. Faltó algo de fortuna para concretar las ocasiones y, al final, un par de zarpazos del Atlético Baleares y el recuerdo del último cuarto de hora de la primera parte hicieron que el empate no fuera tan malo.       

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