Proyectos superpuestos

En el club se debe compartir el interés de lo competitivo con la cuestión mayor de la venta de la entidad, de la que habrá noticias próximamente, y con la planificación de la próxima campaña.


El fútbol no para y en una semana marcada por la semifinal europea entre el Sevilla y el Valencia, ese no es el único frente abierto en el club balnquinegro. En tiempos no muy lejanos, una eliminatoria de estas características habría dejado en un segundo plano cualquier circunstancia que pudiera acontecer en el entorno del club de Mestalla.

        Ahora no es así. Los tiempos han cambiado en el fútbol en general y en el Valencia de forma muy particular. A pesar de lo que hay en juego en una eliminatoria que puede abrir el camino hacia una final, que puede abrir el camino a jugar en Europa el año próximo, en el club
se debe compartir el interés de lo competitivo con la cuestión mayor de la venta de la entidad, de la que habrá noticias próximamente, y con la planificación de la próxima campaña.

        No sabemos quien estará sentado en el puesto de preferencia del palco del estadio en el primer partido de competición oficial de esa próxima campaña. Puede ser el actual presidente, puede ser un viejo conocido del valencianismo, puede ser alguien vinculado al club o a la ciudad que no haya tenido contacto hasta ahora con el club o puede ser alguien cuyo nombre a día de hoy nadie haya escuchado todavía. A pesar de ese contexto de incertidumbre, hay que desarrollar una planificación deportiva con la posibilidad de que permanezca, se vea modificada por el resultado final de la temporada (Europa, si, Europa, no) o vaya por el aire en función del que sople cuando se cierre la venta.

        Vive, pues, el Valencia tiempos de tribulación que van mucho más allá de lo que ocurra ante el Sevilla. La eliminación propiciará la caída del telón de la temporada. La clasificación mantendrá la llama encendida. Actualmente hay un modelo de club diferente al que prescribió hace un año, pero que no ha conseguido que el Valencia sea mejor (tampoco peor) que el de entonces. Hay un técnico que ha mejorado al equipo, aunque no lo ha hecho brillar, hay una plantilla mejor que la de la primera vuelta, pero discreta, y en estos tiempos de mediocridad, lo normal es que el Valencia estuviera ya sin objetivos. Afortunadamente no es así. Europa sostiene la ilusión de la afición y hace que el valencianismo suspire por regresar a una competición que hace un par de años poco menos que despreciaba. Ojalá el equipo logre
un título con valor por sí mismo y por lo que supondría de cara al próximo ejercicio. Ojalá.

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