Un equipo de fútbol

El técnico ha conseguido que el grupo sepa a qué juega y que cuando aparecen dudas siempre quede el recurso de la entrega, el esfuerzo y el sacrificio


 En los dos meses que lleva Juan Antonio Pizzi en el club, el Valencia se ha convertido en un equipo de fútbol. Con sus virtudes y sus defectos, los integrantes de la plantilla del Valencia han dejado de ser un puñado de futbolistas para transformarse en eso, en un equipo.
 

Desde agosto a diciembre, el Valencia fue todo menos lo que debía ser. Era un grupo sin dirección, que navegaba a la deriva por los mares de la Liga. No había ni líder, ni patrón de juego y más de uno veía el descenso a Segunda División como algo más que una hipótesis.

Sin embargo, ahora es otro. Parece que una de las claves es que se han puesto a entrenar. Otra es que el técnico ha conseguido que el grupo sepa a qué juega y que cuando aparecen dudas siempre quede el recurso de la entrega, el esfuerzo y el sacrificio para compensar las
limitaciones técnicas de una plantilla que está lejos de ser la más espectacular de la historia del club.
 

La clave, pues, está en Pizzi, que ha transformado en una ilusión el martirio chino que suponía ir a ver un partido del Valencia antes de Navidad. El aficionado sabe que el equipo puede quedarse sin ganar, pero también que la entrega no va a faltar.
 

En este contexto, el grupo es importante, pero también lo son los nombres propios. Que quede claro quién es el portero titular (Diego Alves) no es una cuestión menor. Que haya aparecido Barragán, tampoco. El buen momento del líder de la defensa, Mathieu, y la continuidad de Bernat suman más de lo que restan.

Si hay un líder futbolístico en el centro del campo, ese es Dani Parejo. Oriol, hasta su lesión, ha estado acertado y Javi Fuego no desentona. Ha vuelto Feghouli, ha llegado Piatti, Vargas ilusiona y Paco Alcácer marca goles. Un paso adelante de Jonas le vendría muy bien a
este grupo. También hay otros futbolistas que han aportado su granito de arena en la mejoría del equipo. El primer de ellos es Éver Banega (con su marcha, por supuesto), pero no olvido a Guardado, un jugador con mucha entrega pero que nunca se regateó a nadie, o a Hélder Postiga, que tuvo tantas oportunidades como pocas algunos de los las merecían.
 

Con todo ello, el Valencia ha conseguido que el sueño de volver a Europa deje de ser una simple ilusión para convertirse en un objetivo razonable.

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