Más largo que un día sin pan

Llegados a esa fecha, pues entre TODOS, elijan lo mejor para el Valencia, y el Valencia, mal que nos pese, es en parte de Bankia por aquello de deberles 300 millones.


Se escenificó el enésimo, y por Dios que se el último, acto de consenso entre las partes implicadas en el proceso de venta del Valencia. Un proceso, que para los más escépticos, puede ser más largo que un día sin pan pero que al final, digo yo, llegará a su fin para consuelo de una afición que, me da la sensación, está más cansada de esto que el caballo de Curro Jiménez.

Una nueva vuelta de tuerca en la que Bankia conseguía desbloquear algunos de los puntos, que causaban fricción entre la entidad financiera y la fundación, junto al Valencia como sociedad anónima deportiva.
No voy a decir cómo ha quedado la "fiesta" tras la última comparecencia de Aurelio pero lo que sí que tengo claro es que en caso de haber un vencedor, si es que esto se trata de vencedores y vencidos, es Bankia.

Hasta tal punto hemos llegado que yo, como el resto de los que miran este proceso desde la barrera, ya no me creo a nadie. Me cuesta mucho pensar que aquí cada uno se mueve por el bien del club, tanto a los que lo tienen como deudor, como a los que dicen ser la cabeza visible de un sentimiento con casi 100 años de historia.
 

Este último acuerdo deja, sinceramente, las cosas de forma correcta, ni antes tenía sentido que uno tuviera la decisión de vetar por vetar sin dar explicación alguna, ni después tenía sentido un derecho a tanteo que menoscababa la seriedad de aquellos que querían invertir en este club.

Lo lógico, y que debería ir hasta el final, es a lo que se ha llegado, hay una fecha hasta donde se reciben ofertas, hasta entonces cuantas más mejor, inamovibles por aquello de ser justos con aquellos que, al fin y al cabo, van a desembolsar unos cuantos millones. Llegados a esa fecha, pues entre TODOS, elijan lo mejor para el Valencia, y el Valencia, mal que nos pese, es en parte de Bankia por aquello de deberles 300 millones. Una decisión global con b, donde el banco deberá mirar por los intereses del club y, a su vez, el club deberá también mirar por los intereses de la entidad financiera con la que se tiene la deuda.

La Fundación como dueña de las acciones deberá velar sin ningún tipo de injerencia en este proceso buscando la mejor de las soluciones. Y unos, en Bankia, deben ser conscientes de ello, y otro, en la presidencia del Valencia, deberá actuar como eso, como presidente del Valencia. Sin ser parte y juez, sólo como presidente del Valencia, y por eso, al fin y al cabo, está en este "circo".

Ni egos ni luchas, ni guerras ni trincheras, sólo se pide lo mejor y lo mejor para todos se basa en el consenso, esa palabra tan en desuso en lo que rodea a este club.
 

Ahora, eso sí, aquí hay un actor que, a pesar de querer ser secundario, es otro de los protagonistas. La Generalitat Valenciana, que debía haber tomado las mismas decisiones para acabar con este sainete, no hace otra cosa que dañar la imagen del club. Como cuando decidieron poner al que ahora manda, y al anterior, y al anterior y al anterior. Ustedes decidieron, ahora sigan decidiendo que bien que les gustaba este negocio cuando todo iba muy bien.

Y al que me esté leyendo, que tenga claro que los periodistas contamos cosas. Todavía no conozco a nadie que un día se levante y diga aquello de "hoy me voy a inventar…". Otra cosa es que no contemos aquello que muchos quieren. En mi caso no me mueve ningún interés, ninguno, y sé que a la gran mayoría tampoco.

Poco más , sólo espero que en el próximo artículo, hablemos de fútbol que es al fin y al cabo de lo que se trata, y espero que sea de manera tan positiva como en estas últimas jornadas.
 

Un abrazo canallas.

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