Escribir sobre Mestalla

Paco Lloret es mucho más que un periodista deportivo memorioso y capaz. Estamos ante una obra necesaria y emotiva, que pone en valor de manera bien visible la gran historia del Valencia CF a través de su santuario y bastión durante los últimos 90 años.


Durante mucho tiempo corrió el prejuicio de que el Valencia no tenía quién le escribiera. No sé si alguna vez fue cierto ese tópico pero es obvio que hoy no lo es. El último libro de Paco Lloret es un claro ejemplo. Lloret ha publicado un relato vibrante y conmovedor sin necesidad de recurrir a la pirotecnia. Sin duda, este es su libro más personal. Entre líneas, los viejos oyentes de Antena 3 reconocemos la voz de aquel joven locutor que consiguió enganchar a una audiencia necesitada de discursos fiables en los que apoyar una militancia que por momentos parecía clandestina. De aquellos tiempos heroicos en los que el valencianismo atravesaba su tradicional y cíclica crisis de fe, Lloret aprendió el oficio, pero sobre todo la convicción más honesta y valerosa para con el club del cual siempre ha sido un irreductible ilustrado y coherente. No es fácil escribir un libro así pero Paco Lloret es mucho más que un periodista deportivo memorioso y capaz. Estamos ante una obra necesaria y emotiva, que pone en valor de manera bien visible la gran historia del Valencia CF a través de su santuario y bastión durante los últimos 90 años.

 “Mestalla momentos mágicos” es una llave que conecta con el alma del club. En sus páginas,  uno redescubre la genuina identidad del Valencia. Una entidad sin complejos, capaz de esperar su momento sin caer en la autocomplacencia o en el fatalismo. Lloret relata con maestría ese Valencia y alimenta el eco de una historia que va más allá del palmarés. Lo sustancial es el tono intimista pero también  la verdad que aflora. Un testimonio que sirve para ensalzar y cuidar a nuestros mejores hombres perpetuándolos en un imaginario común donde la memoria y el respeto se convierten en señas ineludibles para seguir ganando el futuro.  

Sé, y eso me estimula, que este libro que Lloret ha escrito será muy pronto lectura de culto para algunos chavales que asisten ahora a Mestalla y que todavía no son capaces de ordenar en su cabeza el desorden de sus emociones cada vez que el Valencia les taladra el corazón. Me gustaría que fueran muchos pero tampoco me voy a poner estupendo. Ya casi nadie lee. En todo caso, serán los suficientes para entender lo que somos y lo que podemos llegar a ser con un discurso menos atolondrado y más sensato. De su carácter, de su formación y del amor desinteresado que pongan en la tarea persistirá el relato y la fe de aquellos muchachos que cambiaron Algirós por Mestalla.

Arcadas

Hay alianzas editoriales que las carga el diablo. La del diario As y Las Provincias sin ir más lejos. Que el pobre Roncero ejecute su papel de Monchito-Macario del nacionalmadridismo más casposo entra dentro de lo previsible. De algo hay que vivir. Más sangrante es el despotismo nada ilustrado de Alfredo Relaño. Este Rasputín de la Meseta es la síntesis perfecta del deterioro moral de los medios de comunicación tradicionales. La hipocresía, el cinismo y la prosa sonajero disfrazada de paternalismo benevolente son la habitual sintonía de este sumo pontífice de la doble moral. En un alarde más de su desfachatez alude a un “error por error” para justificar el gol en fuera de juego de Ronaldo en su homilía del día 23. El error por error nada tiene que ver con el Valencia CF, equipo claramente perjudicado en la contienda, sino con la otra vedette del cabaret, el Barça. Pero eso a Relaño se la trae al pairo. Al Valencia que le den. Su desvergüenza ya quedó retratada en 2004, cuando para justificar un penalti inexistente recurrió a las reglas de otro deporte donde ni siquiera hay pelota en juego. El ya célebre por vomitivo “ushiro-nage”. “Error por error, esta vez” es un nuevo capítulo más en la historia de la miseria moral que exhiben estos tipos desde la más absoluta impunidad y sin que se les caiga la cara de vergüenza. Si yo fuera alguien en “Las Provincias” pensaría mejor con quien salgo los lunes al kiosco.

La Gran Belleza

Aprovechando que el fin de semana que viene no hay liga les recomiendo una película. Se titula “La Gran Belleza”. Es una obra maestra. Casi al final sale un cardenal que algunas noches cena raíces. En esencia representa lo mismo que Relaño y sus acólitos. La cháchara y la doble moral. No se la pierdan.

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