Segundo cuatrimestre

El Valencia debe mejorar en su juego. Solo así se acercara al buen nivel que aprecia su entrenador y que muchos no llegan a percibir.


         En términos académicos, estamos a mitad del curso. En breve empieza el segundo cuatrimestre. Futbolísticamente el Valencia atraviesa en estas fechas el ecuador de la temporada y nadie niega que el alumno necesita mejorar sustancialmente para aprobar en junio.

         En la actual campaña el equipo se matriculó en tres asignaturas: la Liga, la Copa del Rey y la Liga de Campeones, en la que ya le han dado las notas. Suspendió antes de Navidad, pero la calificación obtenida le ha dado derecho a la repesca. El 18 de febrero ante el Rapid de Viene tiene el primer examen y, aunque todavía está en condiciones de sacar una buena nota, ésta nunca llegará a ser tan alta como la que pudo conseguir antes de Navidad en el primer torneo europeo.

         En la Copa del Rey todo pende de un hilo llamado Las Palmas. El equipo no había preparado suficientemente el ejercicio de la semana pasada y debe sacar ahora una calificación alta para no catear. Por lo que respecta a la Liga, el Valencia no ha sido un  buen alumno. Los propósitos iniciales de acabar el año con notables y sobresalientes han dado paso a una trayectoria discreta en la que el equipo no ha preparado bien la asignatura (patrón de  juego), no ha contado siempre con todo el material necesario (lesiones y exclusiones), ha cambiado en muchas ocasiones de esquema de trabajo (rotación entre los jugadores), ha tenido menos capacidad e inteligencia de lo esperado (calidad de la plantilla) y solo se puede destacar la dedicación y el esfuerzo (el equipo lo ha intentado en todos los encuentros) mientras otros alumnos sacaban mucho más rendimiento a su trabajo (el planteamiento del rival casi siempre era mejor).

         En ese contexto, al Valencia le toca apretar de firme para resolver la temporada con dignidad. Para ello debe mejorar en su juego. Solo así se acercara al buen nivel que aprecia su entrenador y que muchos no llegan a percibir. Tiene el equipo que mirar hacia arriba aunque sin perder de vista lo que hay por detrás. A base de empates es difícil salir a flote y desviar la atención con la mente puesta en un título en las competiciones por eliminatorias puede desviar el punto de mira. Hay que sumar en la Liga con el objetivo a largo plazo de acercarse a la zona noble de la tabla con lo que se conseguiría el inmediato: alejarse de la pelea por la permanencia.

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