>Ronald Koeman

Desde fuera, parecía estar aconsejado por su enemigo. ¿Qué es lo que más nos va a perjudicar? Eso haré. ¿Cómo conseguiré que el equipo juegue peor? Adelante con la idea.


    No seré yo quien afirme que Nuno Espirito Santo no estaba capacitado para dirigir al Valencia. Probablemente existan variables que desconozco y que le habrán obligado a actuar de una determinada manera durante el año y medio que ha estado en el club. Seguro que ha tratado de que le fuera bien y, además, no lo conozco suficientemente como persona para juzgarle. Lo único que puedo decir es que, desde fuera, parecía estar aconsejado por su enemigo. ¿Qué es lo que más nos va a perjudicar? Eso haré. ¿Cómo conseguiré que el equipo juegue peor? Adelante con la idea. ¿Qué jugador es el que menos conviene para este partido? Pues pondré a ese y diez más. Me ha parecido que estaba aconsejado por el entrenador del rival y que no ha gozado de predicamento entre sus colegas.

        No he sido capaz de captar sus intenciones respecto a Álvaro Negredo, un jugador que no estaba bien, pero al que ha convertido en un héroe. Jaume Doménech ha dado cuatro, cinco o seis puntos a su Valencia en menos de tres meses. ¿Qué hacer? No ponerlo el día que sabes que te vas. Rodrigo Moreno está en baja forma: que no falte en el equipo. Si juega Alcácer, balones largos del portero dada su gran estatura. Si juega Negredo, sacarla controlada desde
atrás, no sea que le llegue, la baje, se la pase a Paquito y marquemos un gol.

        La afición de Mestalla se dio bien pronto cuenta de que sus planteamientos apenas tenían fundamento y su crédito se ha venido abajo como consecuencia, entre otras, de dos circunstancias. La primera vez que el Valencia ganó y Nuno salió al centro del campo a abrazar al que se dejara, la pregunta generalizada e inmediata entre los aficionados patanegra que van a Mestalla (que son muchos) fue coincidente: entonces, cuando perdamos, ¿qué hará?, se preguntaban desconfiados. Luego, en la sala de prensa, los partidos ganados con apuros y sin patrón de juego se transformaban en su declaraciones en lecciones magistrales de balompié, mientras que las derrotas en las que el equipo había sido un desastre, se habían producido por pequeños detalles vinculados a la eficacia. Durante la etapa de Nuno, el equipo nunca jugó mal. Durante la etapa de Nuno, la afición nunca se dio cuenta de que el equipo jugaba bien. Algo no cuadraba, ya sé lo que es: esta afición no sabe nada, no entiende fútbol, no ha comprendido a Nuno como no comprendió a Koeman. ¡Qué exigente! ¡No deja que le den gato por liebre!

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