Misterios sin resolver

El misterio de los misterios es el de captar a qué juega el Valencia.


Cuando se ha superado la tercera parte del campeonato de Liga algunos misterios se mantienen sin resolver en el entorno del juego del Valencia. Para empezar, la condición de proscrito que envuelve a Joao Pereira. No era, desde luego, mi jugador favorito, pero tampoco lo considero escoria futbolística en comparación con Cancelo o Barragán. Su marginación y la pésima opinión que sobre él tiene el entrenador hacen barruntar cuestiones extradeportivas como causa de un desencuentro que no se han explicado oficialmente. Otro de los enigmas que no acabo a comprender es el de la ciega confianza en un futbolistas como Rodrigo, que ha dado sobradas muestras de no estar en su mejor momento y cuyo rendimiento ha estado por debajo del ofrecido por Piatti, Carles Gil o De Paul, jugadores todos ellos que han gozado de menos oportunidades.

        Con todo, el misterio de los misterios es el de captar a qué juega el Valencia. Innegable su acierto de cara a puerta en los primeros partidos de Liga (sobre todo en los balones parados), la consistencia y el patrón de juego han empezado a brillar por su ausencia últimamente. Podría esta circunstancia considerarse normal en un equipo en formación tras las numerosas altas y bajas del pasado verano, pero la realidad es que buena parte de la afición y del periodismo no están contentos con la indefinición del fútbol valencianista. En cualquier caso, esta forma de pensar no es unánime. Entre las excepciones a ese criterio se encuentra una a tener muy en cuenta, la del entrenador, Nuno Espirito Santo, para quien las victorias responden a la superioridad del equipo y generan felicidad, mientras que las derrotas casi siempre son consecuencia de la adversidad y dejan triste al grupo. Es cierto que el Valencia ha perdido algún partido en el que no lo mereció (por ejemplo ante el Barcelona), pero también que ganó en Villarreal con casi nada y que en Granada no fue mejor que el equipo local.

        Estamos de acuerdo en que todos los valencianistas quieren que gane su equipo aunque no lo merezca y en que cuando remontó en Vallecas o Negredo marcó en Granada, se alegraron. Otra cuestión es la de la jerarquía o el modelo a seguir.

        Pienso que la clasificación del Valencia es buena en comparación con el fútbol desplegado y que el objetivo inmediato son los seis puntos ante el Rayo y el Eibar a la espera del Real Madrid. Aunque el juego no me convence, sí que veo algún aspecto interesante. Me parece que este Valencia es intenso, que no baja la guardia y creo que hay compromiso por parte de los jugadores. También me parece una buena noticia la llegada de Negredo, la proyección de Gayà, algunos destellos de André Gomes y el papel fundamental de los centrales y, sobre todo, el de Javi Fuego. En ese sentido, el Valencia es versátil al ser capaz de combinar el 5- 4-1 de algunas fases del partido, con Fuego casi como hombre libre, con el 4-3-3 que anuncia la teoría. Hay jugadores y hay implicación, falta encontrar el patrón y la autocrítica.

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