No hay dos sin tres

El Valencia quiere mantener su excelente arranque de 2015 con la tercera victoria consecutiva.


Lo que define a los equipos grandes, a los que jugarán la Champions el año que viene, no es ganar un partido concreto ante un rival poderoso sino mantener una línea continuada de victorias. El mejor escenario en la mente de los valencianistas dice que su equipo ya ha atravesado un bache de resultados esta temporada y que ahora toca encontrar la regularidad en los triunfos.

Como suele ser habitual en las últimas jornadas la alineación de Nuno es una incógnita. Parece que el técnico portugués va a insistir en el esquema que viene utilizando desde la segunda parte contra el Rayo Vallecano. Entonces las circunstancias exigían asumir riesgos y Nuno decidió jugar con tres defensas y dos carrileros que en realidad eran extremos. Esta disposición además de para situaciones de necesidad se demostró útil en otro tipo de escenarios. Sirvió para ganar al Éibar y también al Madrid. Por eso, en buena lógica, Nuno apostará por el 3-5-2, en el sentido de que lo que está bien no se debe tocar. En cuanto a los nombres que saldrán de inicio también existen dudas. El buen rendimiento contra el Madrid y las rotaciones contra el Zaragoza que no dieron tan buen resultado hacen pensar que el técnico portugués repetirá la alineación del domingo pasado en Mestalla cuando el Valencia derrotó al líder de la clasificación. Con una salvedad: en la banda izquierda Nuno no podrá contar ni con el futbolista que alineó de titular ni con el que salió después. Paitti está lesionado y Gayà sancionado. Esto abre el abanico de posibilidades. Rodrigo puede volver al equipo aunque su perfil netamente ofensivo obigará al Valencia a asumir más riesgos. También puede entrar Vezo en la defensa y dejar el carril para Orban e incluso el entrenador del Valencia en sala de prensa aumentó el número de candidatos a Carles Gil y De Paul. Aún así, como siempre, más allá de sistemas y futbolistas lo que marcará la diferencia en el partido será la actitud con que el equipo salga al campo. Hay precedentes preocupantes como son el partido en Riazor o  el de Granada. Contra el Levante también se perdió aunque el equipo, en muchos tramos, mostró una buena predisposición.

El juego del rival, el Celta, sobre el papel, beneficia al Valencia. El equipo blanquinegro ya tiene trabajados y asimilados los automatismos defensivos, la presión organizada y la salida rápida y vertical del balón cuando se recupera. Esta idea parece diseñada para enfrentarse a equipos equipos como el gallego que apuestan por llevar el peso del partido y practicar un fútbol ofensivo. El Valencia, en estos casos, puede ser letal. El Celta de principio de temporada jugaba bien y ganaba. Tras un inicio de fulgurante en los últimos meses el equipo gallego ha entrado en barrena. Acumula seis derrotas consecutivas hasta el punto de que Berizzo, que iba camino de convertirse en el entrenador revelación, ahora está cuestionado. Los gallegos recuperan a Nolito aunque no podrán contar con futbolistas importantes como Cabral o Larrivey además de Borja Oubiña que tiene una lesión de larga duración.

Así llegan los dos equipos al choque: el cuadro dirigido por Nuno eufórico pero consciente de la dificultad y el Celta en una mala dinámica y con una necesidad extrema. Balaídos determinará si el Valencia es un equipo grande de verdad o uno excelente en momentos puntuales. Aquí se juega la Champions del año que viene.  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *