Punto de inflexión

Las progresivas mejoras logradas por Pizzi precisaban de un espaldarazo de estas características, un resultado llamativo que insufle las suficientes dosis de confianza a los jugadores en un momento tan trascendental como el que está viviendo en los últimos tiempos la entidad.


El triunfo del Valencia en el Camp Nou tiene un significado relevante y debería convertirse en un punto de inflexión de cara al futuro. Además de la victoria en sí, merece destacarse el modo de lograrla: jugando con criterio, demostrando personalidad, aguantando el pulso a un rival que tiene la costumbre de machacar en su feudo a la mayoría de los oponentes. Los de Mestalla no asumieron el papel de víctima propiciatoria al que parecían destinados, supieron sufrir al principio, crecer desde la tenacidad y darle la vuelta al guión previsto. El partido se puso del revés, las tornas se invirtieron. Los goles certificaban la superioridad de la escuadra de Pizzi que se dedicó a jugar el balón  mientras sus rivales apenas lo tocaban. Ver para creer. Ese rondo durante la segunda parte, con los futbolistas del Barça hipnotizados, rompía la tendencia acusada de las último duelos entre ambos contendientes y evocaba las memorables actuaciones valencianistas en el feudo culé que se han prodigado a lo largo de los tiempos. El Valencia volvía a imponer respeto. 

Un dato revelador: el Valencia llevaba marcados ocho goles en el cómputo global de todas sus salidas anteriores y nunca había sido capaz de marcar más de un tanto lejos de casa. Ese registro quedó hecho añicos en coliseo blaugrana. Las progresivas mejoras logradas por Pizzi precisaban de un espaldarazo de estas características, un resultado llamativo que insufle las suficientes dosis de confianza a los jugadores en un momento tan trascendental como el que está viviendo en los últimos tiempos la entidad. Esta victoria no ha podido ser más oportuna porque viene a avalar el trabajo del nuevo técnico y a ratificar la creencia de que se sigue el camino adecuado.

Una semana antes de ganar en Barcelona, un jugador del Espanyol cometió unas claras manos dentro del área que el árbitro de turno no consideró punibles. El vergonzoso penalti señalado en el Camp Nou ratifica la facilidad con que se obsequia a determinados equipos en los lances dudosos. El Valencia ya sufrió el agravio comparativo cuando se le anuló un gol legal a Ricardo Costa en el choque de La Rosaleda justo un par de semanas después de ver como a Cristiano Ronaldo se le daba por bueno el logrado en Mestalla en posición anti-reglamentaria. El club de Mestalla ya lleva acumulados numerosos errores arbitrales que le han costado demasiados puntos.      

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