Jugando con fuego

Amadeo Salvo se siente acorralado y rodeado de enemigos, ante lo cual ha decidido plantar cara y desafiar a unos poderes fácticos que no saben muy bien por donde tirar, en realidad, lo saben pero no se atreven.


En el campo y en los despachos. Sobre el césped y las alfombras. Se está jugando con fuego y, como dice el refrán, el riesgo de quemarse es muy elevado. El Valencia mantiene las constantes vitales en la liga sumando de uno en uno, desde la llegada de Pizzi, el balance ofrece un dato poco alentador: cinco puntos sobre doce posibles. El empate en casa ante el Espanyol deja un sabor amargo. La frustración por un partido que se domina pero no se resuelve, algo parecido a Málaga. Lo preocupante, sin embargo, viene al contemplar el panorama inmediato: un desplazamiento de órdago al feudo del líder y, a continuación,  la visita del colista a Mestalla. El choque ante el desesperado Betis de los tres entrenadores en medio año se perfila como un examen final. Ojo a ese partido que puede ser crucial y marcar el rumbo de la entidad valencianista para lo que resta de ejercicio. No pretendo ser alarmista, pero conozco el percal y aviso con tiempo.

La otra traca prende en paralelo a la trayectoria deportiva. El césped y la tribuna de Mestalla acogieron la víspera del partido ante los periquitos la asamblea más multitudinaria de la historia de club. Ambiente crispado, indignación entre los presentes contra Bankia y contra otros actores señalados por el dedo del presidente. Salvo se ha rebelado y encabeza el movimiento popular que enarbola la bandera de la insumisión contra el orden establecido que un día pensó en su persona como el candidato ideal para dirigir la nave. De esa selección no ha pasado siquiera un año. Amadeo Salvo se siente acorralado y rodeado de enemigos, ante lo cual ha decidido plantar cara y desafiar a unos poderes fácticos que no saben muy bien por donde tirar, en realidad, lo saben pero no se atreven.  Con semejante escenario, solo cabe desear que esta historia acabe lo antes posible y de la mejor manera, por el bien del principal perjudicado, en nombre del que todos hablan para justificar sus posiciones, sus egoísmos y sus miedos: el Valencia CF.  

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