Tango de seducción

“… resulta reconfortante comprobar cómo el cara a cara sigue siendo la mejor forma de convencer a un futbolista de que tu proyecto es el mejor.”


En plena era del 3.0 y de la tecnología aplicada a todos los ámbitos de nuestra vida, es reconfortante comprobar como de vez en cuando lo tradicional sigue triunfando frente a lo novedoso. En el fútbol está todo inventado desde hace años, con programas de análisis cada vez más avanzados, medidores biométricos, agencias de 'scouting' completamente informatizadas, bases de datos en las que pueden incluso averiguar la talla de pie de un futbolista…

Sin embargo, decíamos, resulta reconfortante comprobar como el cara a cara sigue siendo la mejor forma de convencer a un futbolista de que tu proyecto es el mejor.

Hace doce meses, Francisco Joaquín Rufete desembarcó en la escuela de Paterna con la bandera de la Academia GloVal y mucho trabajo por delante. Los resultados pueden ser más o menos debatibles en ese ámbito, pero pronto tuvo que lidiar con asuntos de mayor envergadura, poniendo patas arriba la plantilla del primer equipo en el mercado invernal y culminando este verano una revolución que ha dejado al Valencia irreconocible.

A LA BÚSQUEDA DE TALENTOS EN ARGENTINA

La labor desempeñada durante estos meses por Rufete, Fabián Ayala y Joan Salvans ha gozado de las ventajas de la división de labores -cada uno tiene una parcela de acción definida- y, por descontado, de los conocimientos acumulados por todos ellos en su trayectoria fuera del césped. Si bien Rufete es el que más tiempo pasa bajo el microscopio implacable del entorno, cabe recordar la extensa trayectoria de Salvans en las escuelas y fútbol de Asia, y el trabajo desempeñado por Ayala en labores de 'scouting' y como dirección deportivo de Racing Club de Avellaneda.

Precisamente la llegada del Ratón a Paterna ha coincidido con un trabajo intensivo de rastreo en Sudamérica, hasta el punto de haber incorporado -de momento- a cuatro argentinos en los últimos tres meses: Nico Otamendi, Rodrigo de Paul, Lucas Orban y Bruno Zuculini. Y eso que otra de las jóvenes promesas de la Liga Argentina, Luciano Vietto, ha acabado recalando en Villarreal después de que el Valencia optase por no ejercer la opción preferencial que tenía por el talentoso enganche.

Se da la circunstancia de que el habitual ciclo de futbolistas interesantes en Argentina, al que siguen varios años de carestía y barbecho, vive ahora un momento de abundancia incontestable. Tras varios años sin apenas talentos singulares con el potencial para dar el salto a Europa, este verano han sido varios los que llegarán a España de una tacada. Ley de vida, ley de mercado. Fichajes relativamente modestos y por montantes que no superan el puñado de millones de euros, maná para los clubes bonaerenses y apuestas relativamente seguras para las escuadras europeas. Si el melón se abre y resulta sabroso, la revalorización del activo pronto puede duplicarse o triplicarse.

EL FACTOR HUMANO DEL RATÓN

Debido a su intrínseco conocimiento del mercado sudamericano, resulta lógico entender la predilección del nuevo Valencia por incorporar este perfil de futbolistas. Otamendi abrió el camino en febrero, convirtiendo un desafortunado error de cálculo el 31 de enero en una oportunidad de mercado que, aunque costosa -se trata del central más caro de la historia del club-, sólo podrá ser valorada una vez Nico demuestre sus cualidades sobre el césped. El ex defensor de Oporto, por cierto, tiene a Ayala como uno de sus indiscutibles referentes sobre el césped, hasta el punto de ponerse "nervioso" al recibir la llamada del ex internacional para explicarle las bondades del proyecto blanquinegro. No se lo pensó dos veces a la hora de decir que sí.

Un caso similar es el de Lucas Orban. La negociación por el defensa zurdo del Girondins duró el tiempo que el Ratón tardó en hablar personalmente con el futbolista. Otro zaguero, otro futbolista que tiene a Fabián en un pedestal. "Ayala me transmitió lo que significa jugar en el Valencia", dijo con brillo en los ojos el día de su presentación. ¿Para qué usar intermediarios cuando una llamada telefónica o un café pueden ser mucho más persuasivos?

Con De Paul, la sociedad Rufete-Ayala no necesitó insistir demasiado. Fabián había sido uno de los grandes valedores de Rodrigo en su debut y primeros pasos en el primer equipo de Racing en su etapa como director deportivo del conjunto de Avellaneda. La negociación, tras el OK del habilidoso atacante, fue mucho más sencilla. "Fabián me contó que me querían llevar allí. Me sentí muy orgulloso. Le dije a mi agente que parara la negociación con el Udinese", admitiría días después. Joan Salvans -de nuevo, el factor humano- se encargó de sellar el traspaso en una reunión cara a cara con los dirigentes de Racing celebrada en Madrid.

No obstante, los dos mejores ejemplos de la capacidad de seducción de Ayala representan vuelcos inimaginables en negociaciones que parecían enquistadas a primera vista. El Valencia no parecía capaz de alcanzar una 'entente' con la Sampdoria respecto a Skhodran Mustafi. Rufete y su mano derecha, ni cortos ni perezosos, se montaron en un avión rumbo a Italia con un doble objetivo: cerrar el precio final de la operación, y traerse el 'regalo' rumbo a Valencia. De nuevo, el cara a cara fue clave: "En cuanto me llamó Ayala, al que respeto muchísimo, lo tuve claro. Espero conseguir todo lo que consiguió él", dijo el teutón a su llegada. 

Con Bruno Zuculini el giro fue todavía más radical, dado que su cesión estaba más que cerrada por el Deportivo. Ayala levantó el teléfono, su íntimo amigo De Paul mandó un par de mensajes con su móvil… y en A Coruña sólo verán al mediocentro cuando los de Nuno visiten Riazor. Pasan los años, pero el carácter de Ayala, acostumbrado a bailar tangos con los rivales más temibles dentro del terreno de juego, sigue seduciendo también fuera del césped.

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