Una remontada que vale media liga

El Valencia consiguió darle la vuelta a un 0-2 en contra frente a uno de los equipos de la parte alta de la tabla. Ahora el juvenil B necesita sumar tres puntos en los próximos cuatro partidos para ser campeón


El juvenil B consiguió la tercera posición en el torneo disputado en Doha. La participación en el campeonato internacional provocó que el equipo dirigido por Miguel Grau Piles aplazara el partido correspondiente a la jornada 29 y lo jugara el pasado jueves en la Ciudad Deportiva de Paterna. El choque contra el Alcoyano era una excelente oportunidad para el equipo blanquinegro de dar un paso casi definitivo de cara a la consecución del título de liguero. El reto, como se pudo comprobar después, no era sencillo. Además del cansancio acumulado por el viaje enfrente estaba uno de los gallitos de la competición.

El Alcoyano demostró por qué ocupa un puesto en la parte alta de la clasificación. El equipo de la ciudad de los puentes no permitió al Valencia hacer su juego en los primeros 45 minutos. El juvenil B no encontró la forma de hincarle el diente a los visitantes y se fue al descanso con un gol de desventaja.

No mejoró la situación en el segundo periodo y menos cuando el Alcoyano hizo el segundo. Miguel Grau Piles hizo entonces un cambio determinante. Dejó el campo Jaime Sierra y entró Llamas. Esto provocó que Joan Gibert bajara al mediocentro y, a partir de ese momento, al Valencia se le encendieron las luces en la construcción de juego.

El equipo blanquinegro empezó el acoso contra la portería rival. El Alcoyano que parecía tener el partido controlado se descompuso ante el empuje de los locales. En cuestión de 3 minutos el Valencia consiguió empatar el partido gracias a un doblete de Llamas. Diez minutos después, en el 72, el venezolano Marco Farisato certificó la remontada al rematar un gran centro de Ismael desde la izquierda. El juvenil B había conseguido lo más difícil pero todavía quedaban muchos minutos por delante.

El Alcoyano no le perdió la cara al partido pese a las adversidades en forma de lesión. A última hora tuvo que entrar el portero suplente en la posición de delantero centro porque se habían agotado los cambios. El choque tuvo un final amargo y polémico. El héroe de la tarde, Francisco Llamas se convirtió en villano al rematar a gol una jugada en la que el portero rival estaba más pendiente de atender a un jugador del Valencia que de defender la ocasión del Valencia. Un error del que se debe aprender y que, en cualquier caso, no tuvo influencia en el devenir del choque. Conforme Llamas anotó el cuarto gol el árbitro señaló el final del partido.

Ahora el juvenil B necesita sacar 3 puntos en los próximos cuatro partidos. La primera oportunidad la tiene este domingo a las doce a domicilio contra el Betis Florida.

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