Nochevieja fallida

La afición del Valencia no pudo celebrar nada en el último partido del año


Jugar un 31 de diciembre a las cuatro de la tarde no provocó la masiva presencia de aficionados en El Madrigal para ver el Villarreal – Valencia. En el conjunto del estadio hubo tres cuartos de entrada y en la zona visitante, en la jaula, centenares de valencianistas que no llegaban al millar. Nada que ver con el desplazamiento el año pasado un domingo cualquiera. Más allá del horario, cabe reconocer que el grado de efervescencia del valencianismo era otro.

Los seguidores blanquinegros que acudieron a Villarreal, eso sí, no dejaron de animar a su equipo en todo momento. Viendo el recibimiento a los autobuses sin saber nada más, se podría haber pensado que el Valencia era el equipo local. La mayoría de valencianistas llegaron a partir del mediodía y se apostaron en los parques y terrazas para comer antes del encuentro. Durante el partido hubo poco que celebrar pero en la jaula no se dejó de jalear a los futbolistas dirigidos por Gary Neville.

Aunque la ‘germanor’ parece que es cosa del pasado, fue un día de convivencia pacífica entre ambas aficiones.

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