HAY CRISIS

El partido contra el Girona ratificó todos los males del Valencia CF. Fue una definición bastante ajustada de lo que está sucediendo a lo largo de la temporada y del estado del equipo. Con el agravante de que el resultado hizo añorar la pobre racha de empates. Es evidente que el equipo hace méritos para obtener resultados mejores pero también que el cuerpo técnico y los jugadores están superados por la situación. Tras dos meses de competición las excusas ya están agotadas, sólo valen resultados. Contra el Young Boys se presenta otra oportunidad de oro. En el año del centenario se están batiendo registros históricos en negativo en cuanto a número de goles anotados o ausencia de victorias en Mestalla.

En esta tesitura se abre el debate sobre la continuidad de Marcelino. Obviamente, todas las opiniones son respetables. Hay que calibrar la frustración por la lógica expectativa que se generó en verano. El sopapo está siendo importante. Sin embargo, asumir como argumento válido para pedir que despidan a Marcelino el hecho de que otros entrenadores con los mismos números que el asturiano fueron destuidos es negar la posibilidad de que aquello fueran malas decisiones. Por otra parte, ante el mito de que la afición se está portando especialmente bien con Marcelino, cabe decir que Mestalla nunca verbalizó su oposición a Pellegrino, Valverde, Djukic, Pizzi, Ayestarán o Prandelli, entrenadores que no consiguieron llevar al Valencia a la Champions y que, en la mayoría de casos, fueron despedidos. No conviene exagerar el grado de dramatismo. Estos últimos años el valencianismo anhelaba un proyecto serio. La estabilidad era un sueño imposible. Contar con un director general solvente y un entrenador de reconocido prestigio, algo al alcance de cualquier otro club, parecía una quimera en el Valencia. Desde esa perspectiva, también conviene valorar la apuesta de Mateu Alemany.

Hay crisis

Dicho lo cual, no conviene ponerle paños calientes a la realidad. Es obvio que el Valencia atraviesa una crisis aunque su entrenador se niegue a pronunciar la palabra por estrategia discursiva. Sólo el tiempo dirá si Marcelino, manteniendo todo igual y sin buscar planes de emergencia para salir del bache, consigue revertir la situación. Seguramente lo del año pasado no fue un milagro y lo de éste no es una maldición como señala el análisis del técnico del Valencia CF, o tal vez sí. Argumentos futbolísticos hay en todos los sentidos pero el de la dinámica es demoledor. Marcelino lo afronta desde la persistencia. Ojalá funcione.

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