Peter Lim para bien o para mal

Parece que la única salida para el Valencia es venderle el club al empresario singapurense


La única conclusión clara que se puede extraer del encargo de la Fundación al decano del colegio de abogados Mariano Durán es que los patronos quieren cubrirse las espaldas jurídicamente. Es una actitud prudente que además redunda en beneficio del Valencia. Cuantas más garantías o más voces autorizadas velen por los intereses de la Fundación mejor.

Hay otra interpretación que desmonta la teoría de que en la recta final del proceso está todo atado y bien atado, que simplemente hay que resolver formalismos y que vivimos en un mundo feliz. Es algo, por otra parte, que parece lógico. Tiene que haber dudas por necesidad. Si el acuerdo entre Bankia y Lim no es el mismo que aprobó la Fundación o si a las primeras de cambio Mendes desautoriza a Salvo y a Aurelio con el tema Pizzi, lo mínimo es tomar una serie de precauciones.   

Sin embargo, la situación tiene el componente dramático de que más allá de los interrogantes resueltos o no, el Valencia está condenado a venderle el club a Lim si no quiere entrar en concurso de acreedores. A falta de alternativas solventes parece que el Valencia será de Lim o no será. En realidad, a tiempo de liquidar la sociedad y refundar el club siempre se está. Sólo queda rezar o aprender a rezar. 

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