La enorme frustración de no ser un equipo competitivo

El fútbol son pequeños detalles


El Valencia tiene muchas carencias. Además de ser un equipo débil mentalmente que se queda en "estado de shock" (palabras de Alcácer) cuando es víctima de una decisión arbitral injusta, es un equipo falto de recursos para manejar las claves del 'otro fútbol'. Puede que un saque de banda a favor o en contra no tenga excesiva importancia por sí sólo, o una tarjeta amarilla, o un fuera de juego, pero si vas sumando detalles a lo largo del partido, al final te encuentras en clara desventaja con el rival. Al Valencia le falta pillería, los árbitros, desgraciadamente, son altamente influenciables y conocer los mecanismos para intervenir en sus decisiones es cuestión, muchas veces, de picardía.

Así pues, te llegan equipos 'cancheros' como el Atlético de Madrid o el Sevilla y lo peor no es que te ganen, lo peor es que te queda la sensación de que te han tomado el pelo. En Sevilla Keita le recriminó al árbitro, se encaró con algún rival… es un jugador noble pero no deja que pasen por encima de él. Es el único futbolista que está a la altura en este sentido. También Joao Pereira conoce estas lides pero, en su caso, por exceso, está fuera de punto.

Puede que esta candidez del grupo que le resta competitividad esté relacionada con la edad. Sin embargo, hay jugadores que nacen sabiendo manejar estos aspectos del partido. Hay equipos que te exigen bajar al barro y, en esos momentos, se necesita el corazón caliente y la cabeza fría. Al Valencia le pasa lo contrario: tiene el corazón frío y la cabeza caliente.   

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