El inmenso placer de frustrarle un título al Atlético

La historia del club madrileño va en paralelo a la del Valencia.


Es respetable y comprensible que muchos valencianistas prefieran que gane la Liga el Atlético antes que el Madrid o el Barça. No deja de ser la lucha del débil contra el poderoso y el impulso natural es solidarizarse en contra del campeonato bipolar. Sin embargo, esta preferencia es un error objetivo. Y de bulto. El Atlético de Madrid es el rival directo del Valencia en la Historia. Sus éxitos, también en Europa, comprometen la tercera posición del Valencia en el tercer escalafón del fútbol español.

Además, siempre ha disfrutado de una atención mediática inmerecida sólo justificada por ser un club geográficamente situado en Madrid. Repetiremos las veces que haga falta que la última encuesta del CIS respecto a número de simpatizantes por equipo en España daba los siguientes porcentajes: Real Madrid 32,8%; FC Barcelona 25,7%; Valencia CF 5,3%; Athletic de Bilbao 5,1% y Atlético de Madrid 4,3%. Saquen sus conclusiones.

La condición de club capitalino le ha procurado a los rojiblancos una relación de privilegio con el poder, aspecto que contrasta con la imagen de equipo sufrido que venden. El Atlético de Madrid es un club que puede permitirse que su entrenador falte el respeto a los aficionados rivales (dedicatoria a los seguidores del Valencia desplazados al Calderón en Copa) y la única consecuencia sea unas risas en la sala de prensa. Y esto es sólo un ejemplo.

Hay muchos, pero principalmente dos son los motivos por los que el Valencia debe ganarle al Atlético. Primero, porque el Valencia debe ganar siempre.  Y segundo porque, aunque sea muy duro servirle la Liga en bandeja a las dos potencias del fútbol español, frustrarle un título al Atlético de Madrid es un inmenso placer.

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