Alcácer

Paco Alcácer no lo ha tenido fácil para convertirse en el nuevo ídolo valencianista


El valencianismo ya tiene nuevo héroe y sólo tiene 20 años. Paco Alcácer está demostrando ser un delantero de talla internacional. Aunque, en realidad, lo lleva demostrando toda la vida en las categorías inferiores de la selección, ganando títulos y marcando en momentos decisivos. Esto a algunos parece que se les olvide. También, el hecho de que lleve toda la vida marcando goles en el Valencia pasa desapercibido para aquellos que, cuando no moja, salen con la cantinela de que 'no tiene gol'.

Más allá de los opinadores que argumentaba que no es "delantero para el Valencia" sin haberle visto jugar, Paco Alcácer tampoco lo ha tenido fácil entre los que toman decisiones. Incluso, en verano, se especuló con otra cesión. Para Djukic siempre fue el último delantero centro, por detrás de Postiga y por detrás de jugadores cuya posición natural no es ésa, casos de Jonas, Pabón o Piatti. Tampoco Pizzi cayó rendido a los pies del canterano fácilmente ya que su primera opción fue Postiga y su segunda Jonas. Alcácer, pues, se ha hecho con el puesto aprovechando los ratos que ha jugado. Se ha ganado la titularidad acumulando méritos partiendo en una situación de desventaja. No se puede decir que la filosofía de cantera le haya ayudado, más al contrario, es él el quien está haciendo bueno el proyecto Gloval, no al revés. Aunque el reparto de medallas vaya en otra dirección. Ahí esta otra de las grandes virtudes del delantero. La confianza en sí mismo, la tranquilidad con la que ha llevado sus suplencias y los desaires de los entrenadores. Empezando por Luis García que no le dio bola en el Getafe.

Eso se aprecia en el terreno de juego. Alcácer sabe en todo momento lo que tiene que hacer. Tiene un talento natural para moverse sobre el campo. No se pone nervioso por fallar una ocasión. Convive con ello sin alterarse, él sigue a lo suyo, consciente de que cada carrera que emprende aporta algo al equipo porque está trazada desde el conocimiento de una demarcación que no tiene secretos para él. Luego, además, está su calidad, su capacidad para jugar al primer toque, para ver la jugada con la misma inteligencia con la que se mueve, su remate, su disparo, su oportunismo… Por si fuera poco es valencianista de cuna y nunca ha dicho una palabra más alta que otra fuera del campo, es una bendición para el club, un gran profesional.

Volverá a fallar goles, pero esperemos que, cada vez, sean menos los que digan que no tiene gol o que no es jugador para el Valencia. De esta manera, evitarán el ridículo.    

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