Días históricos

El Valencia está inmerso en un momento histórico, con sucesos con sabor a epílogo. El equipo esta noche tiene una oportunidad de incluir en el relato de esta época oscura un hito deportivo que devuelva al club a los renglones de su razón de ser: el FÚTBOL


El partido

No hay manera de parar el sentimiento, Da igual que el Valencia lleve penando por los campos de la Liga desde agosto, da igual que el equipo haya transmitido en los últimos partidos una sensación de debilidad mental frustrante, da igual que la ida se perdiera por 3-0 haciendo el ridículo en la primera parte, da igual que la plantilla sea corta, da igual que haya muchos lesionados, da igual que el club esté en descomposición, todo da igual. El valencianismo vuelve a latir porque lo necesita aunque se agarre a una causa aparentemente perdida. Ese es el motivo, junto a la grandeza del fútbol, que alumbra la esperanza de que esta noche Mestalla viva una noche histórica.   

El final de una manera de hacer las cosas

El final de una manera de hacer las cosas expresa más un deseo que una certeza. Si se repasan los libros de historia del Valencia CF se detectan muchos pasajes de inestabilidad social y de luchas intestinas pero, lo sucedido ayer, no tiene precedentes. Desgraciadamente no es un asunto privado entre dos personas que han ostentado el cargo de presidente del club, más bien, es una cuestión que tiene a la institución en el centro de la trama. La deuda de Soriano con Soler y que motiva el supuesto intento de secuestro se genera por la fallida compra de acciones de la entidad. Es la cúspide y esperemos que el epílogo de una manera de hacer las cosas, de unas formas de proceder que han llevado a esta ciudad a la ruina. Son los juegos de poder de la burguesía y los dirigentes políticos que han hundido al Valencia CF y al Banco de Valencia por priorizar sus intereses particulares de una forma chusca. Porque si el fondo del asunto es de máxima gravedad, las formas, de nuevo, son esperpénticas. Se recogen ahora los frutos podridos de una etapa negra barnizada de oro. Sólo queda aprender la lección urgentemente. 

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