Temporada frustrante

Hablar de temporada de transición es un eufemismo


Lo apuntábamos ayer, pero tras el desastre de Suiza conviene insistir. Perder en octavos de final de Copa del Rey contra el Atlético de Madrid puede ser un resultado que encaje en lo que se ha denominado 'temporada de transición'. Caer eliminado en cuartos de final de la Europa League haciendo el ridículo en Basilea y estar a siete jornadas del final de la Liga sin opciones de entrar en Europa el año que viene es otra cosa. Es una temporada lamentable, un fracaso rotundo, una frustración más que cargar sobre las espaldas.

Pizzi siente "vergüenza", no encuentra explicaciones y asume la responsabilidad de los sucedido anoche. Hace bien. Cuando llegó el Valencia tenía muchas carencias. El técnico argentino las ha ido puliendo poco a poco. El equipo ha ganado en solidez defensiva, ha empezado a presionar más arriba, a atacar por las bandas… Pero el Valencia de los últimos tiempos tiene un problema estructural que Pizzi no ha sido capaz de variar. Es un equipo mentalmente débil que siempre se arruga en los momentos clave. La actitud con la que salió el Valencia al St. Jakob Park es una prueba más. No sabemos lo que les dijo el entrenador a sus jugadores pero, o bien equivocó el mensaje, o bien, no llegó a sus futbolistas.

Hace una semana, preocupados por lo visto en Almería, Diario de Mestalla le preguntó a Pizzi en rueda de prensa cómo se solucionaba el problema de la falta de mentalidad, si había posibilidad de entrenar ese aspecto como se prepara la condición física o la táctica. El técnico argentino contestó que si bien "son características innatas, que cada uno trae desde que nace, la obligación nuestra como conductores del grupo es exigir que se acerquen la mayor cantidad de tiempo posible, y lo más cerca posible, a esa personalidad que permite tener esa fortaleza mental". Es decir, problema detectado pero no resuelto.  

Al Valencia le queda asegurarse la permanencia en Primera División para que una temporada frustrante no se convierta en una trágica. Eso, y dignificar el maltratado escudo ganando todos los partidos que quedan.

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