Realidad multiforme

El club está abierto en muchos frentes. Aún así, lo prioritario hoy es ganar al Basilea


Hay días en que la realidad multiforme del Valencia pasa por un proceso de venta en el que participan chinos, rusos, árabes y estadounidenses, un partido a puerta cerrada en Suiza en el que te juegas la temporada y un importante título conseguido por las categorías inferiores. De manera que iremos por partes.

Ayer Salvo habló, precisamente al llegar a Suiza, sobre el proceso de venta. Decíamos que sería recomendable abandonar el tono beligerante y, a las primeras de cambio, el presidente del Valencia disparó en todas direcciones. Tal vez, evidenciar la confrontación de manera pública y abierta no es la mejor manera de proceder. Ahora bien, todo los que dijo Salvo es razonable. El tema de las filtraciones es para echarse a llorar aunque, el presidente del Valencia, en este sentido, debería estar tapado. Desde el club también han salido informaciones sensibles cuando en el proceso se había acordado confidencialidad. Lo de que el comprador liquide la deuda con Bankia también tiene sentido. Al fin y al cabo, ése es el principal motivo de la venta. En caso de que la entidad financiera apueste por refinanciar la deuda con un inversor evidenciará un discurso contradictorio. Siempre se ha hablado de que Bankia debía deshacerse del problema del fútbol. Además, el Valencia tiene derecho a empezar de cero. Dicen que si no se le debe la deuda a Bankia se le deberá al nuevo dueño pero no acabamos de entender el razonamiento ¿El problema es que el propietario se deba dinero a sí mismo? Salvo, por otro lado, apuntó que el criterio de PwC por el que la Fundación y el club están pagando 700.000 euros debería pesar en la toma de la decisión final. Al fin y al cabo, se les ha contratado para eso. Por último, Salvo pone la mirada sobre la Generalitat y ahí, como con el banco, tiene ganada la partida. El papel que está realizando el Consell es fácilmente criticable. El doble discurso por el que se mantienen al margen mientras intervienen el órgano de decisión, es una contradicción que a nadie se le escapa aunque no se comente demasiado. Y, pese a que por todo esto, el presidente tenga razón, insistimos en que no es necesario estar exponiendo el conflicto continuamente. Hay que dejar trabajar a la comisión gestora que para eso se ha creado. El compromiso de Aurelio de explicar las condiciones de cada una de las ofertas aunque sin identificarlas sigue en pie. Al final, algo se va a saber.  

Por otra parte, y esto debería ser lo más importante aunque sólo sea hoy, el Valencia se juega la temporada en Suiza. Hay varios puntos en el debate sobre los objetivos deportivos que sería interesante puntualizar. La manida temporada de transición para un club como el Valencia debería incluir ganar a equipos como el Basilea y pelear hasta el final por entrar en Europa League. Lo contrario tiene que recibir otro nombre menos benévolo que transición. Por otro lado, si el Valencia pasa a semifinales y se encuentra con Oporto, Benfica o Juventus, será, a priori, el equipo con menos posibilidades. Eso sí, soñar es gratis y sólo de ilusión vive el fútbol.

Por último, cabe reseñar el campeonato ganado por el juvenil A entrenado por Rubén Baraja. Conviene darle la importancia que merece al título obtenido y disfrutarlo. Por otra parte, tampoco tiene mucho sentido sacar pecho en lo que al proyecto Gloval respecta. Desde el principio se nos advirtió de que los resultados del método se verían a medio o largo plazo. Para lo bueno y para lo malo. Sucede algo parecido con los canteranos que están en el primer equipo. En realidad, oficialmente, esta temporada han subido con los mayores Fede y Gayá. El primero es una licencia de Djukic que está funcionando y, el segundo, también era el ojito derecho de Juan Sánchez, es decir, su progresión no responde a la implantación de una filosofía de escuela. Esto no quiere decir que el modelo que se está instaurando en el Valencia no sirva. Más al contrario, es el camino indicado. Se trata de un plan ambicioso, sustentado en el conocimiento y desarrollado por grandes profesionales que seguro que dará excelentes resultados si perdura en el tiempo. Pero todavía es pronto para el reparto de medallas por la propia definición del proyecto. Ahora bien, es innegable que se trata de un gran acierto tener a Rubén Baraja en el organigrama.

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