La temporada de transición que se convirtió en la más decisiva de la historia

Realidad social y deportiva caminan en paralelo y ambas van a deparar muchas sorpresas


A falta de cinco días para que se acabe el plazo para la presentación de ofertas vinculantes,  siguen apareciendo nuevos grupos supuestamente interesados en la compra del Valencia. O viejos que sonaron y vuelven ahora a escena. Ahora bien, lo más sorprendente es la información que dio por válida Amadeo Salvo en su tournée mediática sobre la posibilidad de que, finalmente, el 1 de abril, no llegue a la comisión gestora ninguna oferta. Sería el colofón a un proceso de venta chusco.

A todo esto, el Valencia sigue disputando finales. Así ha llegado de apurado al final de Liga. Pese a las urgencias conviene hacer una lectura positiva. En enero Mathieu reconocía que estábamos ante una temporada de transición. Las emociones fuertes quedaban para el próximo curso. El objetivo de la séptima plaza es menor pero resulta apasionante que el Valencia lo aborde sin margen de error, que venga de las profundidades para reivindicarse. Por otro lado está la Europa League que es un sueño. La ida de los cuartos de final será en el estadio del Basilea a puerta cerrada. Si tenemos en cuenta que en las anteriores dos eliminatorias ninguno de los rivales del Valencia pudo ejercer como local en su campo, estamos ante una sucesión de circunstancias que alimentan la idea de que los astros se han alineado para que el club de Mestalla, el próximo 14 de mayo, salte al Juventus Stadium a jugarse un título.  

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