La hora de Guaita

¿Es un problema tener dos porteros de alto nivel?


Vicente Guaita lleva comptiendo tres años por un puesto de portero titular con Diego Alves. El balance hasta la llegada de Pizzi era que cualquiera de los dos guardametas podía ocupar la portería del Valencia con plenas garantías. El debate se reducía a una cuestión de gustos. Los técnicos que han pasado por el club han ido gestionando el conflicto de diferentes maneras. Emery turnaba por competiciones y al final de la campañas ambos cancerberos habían jugado el mismo número de partidos porque el Valencia llegó a semifinales en Copa y Europa League. Pellegrino empezó confiando en Alves y luego se decantó por Guaita, lo mismo que le sucedió a Djukic. Valverde, por su parte, los turnaba: dos partidos uno y dos partidos otro. Ambos porteros cumplían las expectativas dentro del campo pero fuera mostraban su descontento por tener que disputarse un puesto. Estas actitudes hacían buenas las teorías de que, en una plantilla, no puede haber dos porteros de primer nivel. Los clásicos mandan que en la configuración de un equipo haya un guardameta titular y uno suplente que asuma su rol, preferentemente, un portero con experiencia que no vea cortada su progresión. Sin embargo contra esta teoría y el talante de Guaita y Alves se ha impuesto otra realidad a lo largo de estos tres años y es que los porteros del Valencia se lesionan bastante a menudo.

Pizzi estuvo probando a ambos porteros: Alves respondió mientras que Guaita fue bastante responsable de la eliminación del Valencia en Copa del Rey amén de conceder un gol 'parable' frente al Madrid. Fue la única muestra de debilidad del portero de Torrent pero coincidió en el momento más sensible, cuando todo el mundo ya está convencido de que el año que viene los dos porteros no pueden estar en el equipo. Ahora, de nuevo una lesión, vuelve a abrirle las puertas de la titularidad a Vicente Guaita. Por eso echamos de menos que tanto Alves como Guaita no hayan tenido una actitud más conciliadora estos tres años. Se demuestra que disponer de dos porteros de alto nivel más que un problema es una garantía.

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