Salvo es así

El presidente del Valencia dejó varias perlas en la celebración del 95 aniversario del club


Amadeo Salvo sabe que muy probablemente apura sus últimos días como presidente del Valencia CF. Tal vez por eso aprovechó la celebración del 95 aniversario de la entidad para enviar varios mensajes. El primero de ellos bastante obvio: puede haber traspaso accionarial pero nunca podrán comprar el sentimiento que pertenece a la gente. Está bien que el presidente lo subraye pero ya ha dado demasiados tumbos como para hacer bandera de la pureza del valencianismo. Todavía nos preguntamos por qué Salvo, en su día, no hizo un mitin en Mestalla y arengó a las masas para presionar a la Generalitat y al banco para que accedieran a la refinanciación. Él optó por otro camino con Peter Lim y ahora debe de ser consecuente.  

Por otra parte, anunció la presentación de un documento firmado por Aurelio y por él con una serie de garantías exigidas al futuro dueño. En este sentido cabe decir que cuantas más condiciones se le impongan al comprador para preservar el futuro del club mejor. Sin embargo, conviene puntualizar que, tal vez, esa etapa ya ha pasado y que la Fundación ya presentó hace meses una lista con 20 requisitos bastante detallados. Es decir, si esto significa volver sobre los pasos dados, mal vamos. Ya está bien de bucles.  

Por último, el presidente habló del "objetivo Turín". No parece que estas palabras puedan servir de acicate al equipo para conseguir llegar a la final de la Europa League. Esa tarea motivacional la tiene que dirigir el entrenador. Salvo, de esta manera, se vuelve a poner en el disparadero como cuando al llegar habló de hacer frente al Madrid o al Barça. Tal vez, hubiera sido mejor, o más prudente, cambiar la palabra objetivo por sueño. O por ilusión, como hizo Pizzi antes del partido con el Ludogorets. Pero Amadeo Salvo es así. Para lo bueno y para lo malo.

Como una muestra de su mandato se puede tomar el día de ayer. Además de sus palabras en el acto del 95 aniversario, el club anunció la creación de una Fan Zone para los días de partido. La idea es que el aficionado viva los encuentros en Mestalla más allá de los 90 minutos. Es una manera de fidelizar y de generar ingresos a imagen y semejanza de lo que se hace en otros países. Una excelente iniciativa que reincide en la lectura de que el legado de Salvo admite muchas conclusiones positivas más allá de su discurso enmarañado.  

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