Honestidad brutal

Juan Antonio Pizzi ha calado en la afición del Valencia y con razón


No cabe duda de que el Valencia va por el buen camino. Tras el éxtasis en el Camp Nou era necesaria una rúbrica en Mestalla y llegó en forma de cinco goles. Además, se dio la circunstancia de que los fichajes que jugaron tuvieron un papel destacado. Senderos estuvo serio y contundente y Vargas anotó un gol. A ambos se les advierte mucho margen de mejora igual que al resto de sus compañeros. Pero las bases, los conceptos mínimos a partir de los cuales el Valencia puede convertirse en un gran equipo, parece que están asentados. Y el mérito hay que atribuírselo a Pizzi y sus ayudantes.

Mestalla, que tiene fama de triturar entrenadores, ha apoyado incondicionalmente a sus tres últimos técnicos. Con Pizzi parece que el público, por fin, ha acertado. Tiene el compromiso que le faltó a Valverde y las ideas claras que le faltaron a Djukic. Aún es pronto para valorar la obra del argentino pero ya se pueden ir sacando conclusiones definitivas gracias a su discurso. Pizzi no es que tenga los pies en el suelo, es que los hunde en la tierra para echar raíces. Su argumentario se podría reducir al mensaje de que hay que ir 'partido a partido' pero es simplificarlo demasiado. Pizzi es más profundo, habla de que tienen que conocer sus "límites más bajos y seguir creciendo". Y por ello, ni se relaja ni saca pecho, por el contrario, permanece alerta "tenemos la necesidad de consolidar lo que estamos haciendo".

Preguntado el entrenador argentino por los gritos a su favor, Pizzi le atribuyó todo el mérito a sus jugadores y valoró su trabajo diciendo que él y su cuerpo técnico, simplemente, "vamos haciendo con honestidad nuestro trabajo". El juego del Valencia aún tiene margen de crecimiento pero el discurso de Pizzi, en cambio, es difícilmente mejorable. Y en este punto también hay que ponerle la medalla a Rufete. Ha traído a un entrenador con unos valores que encajan a la perfección con la filosofía que ha hecho grande a este club. Pizzi sabe que la gente, principalmente, valora el esfuerzo sobre el campo. Y lo mejor es que estas palabras tienen su fiel reflejo en el terreno de juego.

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