Sólo quedará uno: el Valencia

Son días agitados y tristes para el valencianismo. La lógica expectativa que genera el proceso de venta del club se está revelando como una fuente de conflictos ponzoñosa. Desunión entre valencianistas y falsos debates. Filtraciones tóxicas y jugadores de póker y de ajedrez. Un asunto feo.


Salvo merece el respeto y la confianza que ha generado con su gestión. En seis meses el Valencia ha evolucionado muchos años. Desde algunos sectores se le ha criticado hasta por lo que hacía bien. Ahora que parece débil se lanzan sin miramiento. Salvo se revuelve y comete errores. Transmite nerviosismo con tantos comunicados y busca alianzas extrañas. Evidentemente, lo primero que deberá explicar el viernes es por qué defendió que no se vendía el club en la junta de accionistas y en la rueda de prensa en la que se despidió a Djukic cuando, por otro lado, estaba negociando con la baza de Peter Lim. Parece más prudente estos días adoptar la postura de la Fundación. Esperar la resolución de Bankia y, si no es la mejor para el Valencia, declarar la guerra. Hay armas legales para ser poderosos en la negociación, independientemente de lo que resuelva la entidad financiera. 

Pero hay más tela que cortar.       

Se le afea a Salvo que defienda una candidatura siendo presidente del Valencia. Y eso, se puede decir que está mal. Pero al menos lo hace públicamente… ¿Y esos candidatos a presidir el Valencia que son del PP? ¿No es el Consell una de las cuatro patas de la mesa del proceso? ¿No tiene acceso privilegiado a la información? ¿Y esos íntimos de Bankia que se postulan en la sombra? ¿Nadie se plantea que puedan aprovechar este hecho? Hablamos, claro, de especulaciones, por supuesto.

Por otra parte, poner en duda la capacidad del Valencia para organizar un acto multitudinario en Mestalla produce, como mínimo, asombro. Explican, incluso, por si no lo saben, que se tienen que poner en contacto con Delegación del Gobierno. 

Se puede dar el caso de que se junten accionistas, abonados y curiosos y entre todos formen el mayor tumulto de la historia de Mestalla. En ese caso, no haría falta que Salvo hablara. Bankia emitiría un comunicado vendiéndole la deuda a Lim. Pero parece improbable que esto suceda.

De momento todo es una incógnita, qué pueda pasar el viernes y, sobre todo, qué pueda pasar con el futuro del Valencia. Visto lo visto, que suceda cuanto antes.

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