La grandeza del fútbol

La afición del Valencia está ávida de creer en algo y es capaz de volver a confiar en un equipo que, desde hace varios años, no le da ninguna alegría. Es la grandeza del fútbol


El fútbol es el reducto de los adultos para volver a ser niños. La magia de este deporte se sostiene en la capacidad que el aficionado tiene para renovar la ilusión. Ningún partido está resuelto de antemano y eso siempre da margen para fabular. En el caso del Valencia y con el cambio de entrenador, se produce irremediablemente una nueva corriente de optimismo. El aficionado siempre está dispuesto a creer y por eso el fútbol abre la puerta de la ingenuidad infantil.

Se podría decir desde la razón que es imposible que un cuerpo técnico cambie a un equipo en una semana. También pesa la frase de que en el fútbol no existen varitas mágicas. Pero nada de eso puede con las esperanzas del aficionado. Quién más quién menos, viendo los métodos de Richino y el discurso prudente y seguro de Pizzi, ya ha soñado con una victoria contundente en el derbi y una eliminatoria contra el Atleti en la que el Valencia  ponga las cosas en su sitio. Y eso que el nuevo entrenador no ha disputado ningún partido.Y esa, sin duda, es la grandeza del fútbol

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