El caso Toni Martínez

Si hay algo que estaba haciendo bien Peter Lim hasta el momento era retener a los futbolistas de más talento de la cantera del Valencia CF.


Siempre hemos defendido que no es un drama vender canteranos. Lo que resulta trágico es hacerlo por precios que no se ajustan a su potencial. Bernat era el el último hasta ahora de una vergonzosa lista de jugadores de la escuela traspasados por debajo de su valor real de mercado. Antes, el valencianismo había tenido que lamentar al marcha de Jordi Alba, Isco y David Silva. También, había una sangría de futbolistas en las categorías inferiores que decidían cambiar de club: Grimaldo, Abel y Enric que se fueron al Barça o Chirivella que recaló en el Liverpool. Pero llegó Peter Lim y parecía que eso se había acabado. Mériton ha renovado a Gayà, Alcácer, Rober, Nando, Tropi, Mickey, Rafa Mir y Carlos Soler entre otros. Un postura coherente si se quiere construir un proyecto basado en la cantera como preconiza Layhoon Chan.

Sin embargo, la marcha de Toni Martínez ha cambiado esta línea de actuación. El principal problema, en este caso, no ha sido el económico. Toni Martínez debutó con el Mestalla hace dos temporadas cuando jugaba con el juvenil B con 16 años. La temporada pasada entrenaba con el filial y jugaba con el juvenil A. Por eso, la evolución lógica para este curso hubiera sido que empezara a contar en las alineaciones del Mestalla. Sin embargo, lejos de dar una paso hacia adelante, esta temporada ha dado un paso hacia atrás y ha vuelto a entrenar y a jugar con el juvenil A. Aunque la paciencia y la determinación también son factores clave para triunfar en un club como el Valencia es comprensible que el joven jugador haya decidido buscar un horizonte donde sentirse más valorado. El club, por su parte, no ha puesto demasiados impedimentos para que la operación llegue a buen puerto.

Si fuera una cuestión económica apelaríamos al razonamiento de que invertir en la escuela tiene un riesgo muy limitado. Es un argumento que vale con todos los canteranos independientemente de los representantes: es igual para Gayà que para Carlos Soler. Sin embargo, al tratarse de una cuestión deportiva conviene hacer otro análisis. El problema que existe con la salida de Toni Martínez tiene que ver con la estructura de la Academia. Curro Torres entiende que su misión es la de formar jugadores para el primer equipo pero su pan y su prestigio dependen de los resultados. Así las cosas, él no debería tener la responsabiliad de confeccionar la plantilla del Mestalla porque va a priorizar jugadores que den un rendimiento inmediato. Por eso en verano fichó a Cedric como delantero centro. El ex del Mallorca B fue el máximo goleador de la Segunda B la temporada pasada. Toda una garantía aunque sólo a priori porque, como blanquinegro, jugó ocho partidos de titular y sólo anotó un gol antes de lesionarse de gravedad. Para suplir la baja del nigeriano se hizo el fichaje del colombiano Arango que, tras unos partidos sin marcar, afinó su olfato goleador y ha dado un gran rendimiento hasta el momento. Dos fichajes que han tapado el camino de Toni Martínez internacional sub-17, sub-18 y sub-19. El delantero murciano, a diferencia de Cedric o Arango, no ha tenido la opción de jugar ocho partidos seguidos como titular en el Mestalla y eso es responsabilidad de la estructura de la Academia más que de Curro Torres. Si la plantilla la hiciera alguien con visión periférica, es decir, si se hiciera pensando en reunir a los futbolistas que tienen más potencial para acabar jugando en el primer equipo, seguramente, los atacantes del Mestalla este año hubieran sido Toni Martínez, Rafa Mir y Fran Navarro, internacionales los tres con las categorías inferiores de la selección española. Pero esa misión se le otorga al entrenador que debe conseguir resultados a corto plazo. Es una disfunción que ya señalamos en DIARIO DE MESTALLA hace unos meses y que no se limita a la demarcación de delantero centro. Las consecuencias de esta manera de trabajar ya se están viendo con la salida de Toni Martínez. Después, será el tiempo el que acabe dando y quitando razones y ponga a todos los protagonistas en su sitio.

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