Sobre las restricciones informativas

Las argumentos dados por Neville para prohibir que los medios de comunicación graben los primeros 15 minutos del entrenamiento no se sostienen.


La línea editorial de este periódico nunca ha pretendido ser objetiva por una cuestión conceptual. Hay intervencionismo hasta en algo tan neutro como grabar una rueda de prensa dependiendo de la colocación de la cámara o del plano elegido. Por eso, aspiramos 'únicamente' a ser honestos. Así pues, debemos advertir que, empresarialmente, las medidas de 'bunkerización' de la actividad del primer equipo nos afectan negativamente. Es evidente que los medios de comunicación que trabajan a partir de la información de otros o de la información de las agencias y no van a Paterna a trabajar se pueden permitir el lujo de frivolizar. Por lo menos, hasta que se den cuenta de que la cadena de suministro ha saltado por los aires. Para los que entendemos que el periodismo debe ser presencial es un golpe directo a nuestra línea de flotación.

Cualquiera puede entender que Gary Neville pida privacidad para preparar los partidos pero esa argumentación no se sostiene si tenemos en cuenta que el acceso a la prensa que ahora se prohíbe está reducido a los primeros 15 minutos de entrenamiento. Es difícil que los técnicos rivales sepan cuáles son las intenciones del entrenador inglés viendo a los jugadores del Valencia hacer un calentamiento o un rondo. Otra cosa es que haya medios de comunicación que se esfuercen en descubrir los planes de Gary Neville pero eso no se arregla cerrando las puertas durante el primer cuarto de hora de sesión. En ese sentido, en este periódico digital siempre hemos sido respetuosos con el trabajo de los diferentes entrenadores pero eso no quiere decir que no tengamos los medios para grabar y ofrecer las sesiones que son cerradas. Tendrían que reconstruir la Ciudad Deportiva de Paterna para que no fuera así.

Si la medida es coyuntural por los malos resultados somos los primeros en acatar las restricciones. Pero como la argumentación de Neville no va por ahí desconfiamos. Si se le va a dar continuidad más allá de la racha que ha conducido al Valencia a estar cerca de los puestos de descenso, significará que el club ha dado otro paso atrás en su gestión comunicativa. Si no se puede contar lo que se ve, habrá que contar lo que no se ve. Es una manera magnífica de fomentar las filtraciones aunque, sorprendentemente, haya argumentaciones en sentido contrario. Cabe recordar que esto no es Inglaterra, ni el Real Madrid, ni el Barça. Debería ser un orgullo que el Valencia tuviera su propia idiosincrasia, que se quisiera parecer a sí mismo, pero algunos creen que se defiende más al club abrazando las normas del fútbol moderno y haciendo palmas. Ojalá los aficionados también sintieran esa prohibición como propia porque a nosotros, como empresa, es evidente que nos afecta pero a nuestros televidentes (más de dos millones de visualizaciones en 1.169 vídeos publicados la mayoría de ellos entrenamientos) también.

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