El discurso de El Cholo

Diego Simeone promete trabajo,


Diego Simeone llegó al Atlético hace dos años a mitad de temporada. En su primer medio año cogió a un equipo desahuciado y lo convirtió en campeón de la Europa League. La temporada siguiente se clasificó para la Champions quedando a una distancia prudencial de las superpotencias y ganó la Copa del Rey. Este año ocupa la primera posición cuando falta poco para terminar la primera vuelta. Los equipos acaban siendo como sus entrenadores y Simeone, entre otras virtudes que le transmite a sus jugadores, es inteligente. El Valencia visitó el Calderón en uno de los primeros partidos del argentino al frente del equipo colchonero. Con un juego rácano por parte del Atleti, armado atrás y sin más ambición que no recibir un gol, el partido acabó igualado a cero. El Cholo vino a declarar en rueda de prensa que era un resultado extraordinario. Luego se encontraron en semifinales y el baile en el Calderón fue tremendo. Para entonces Simeone ya había embrujado a su plantilla.

El mensaje de El Cholo es sencillo pero se repite machaconamente hasta que se acaba convirtiendo en realidad. Para ello también nutre de un argumentario a sus jugadores (y ¡ay!  del que se salga). El discurso es sencillo: huir de cualquier atisbo de triunfalismo, prometer trabajo, trabajo y más trabajo y fijarse sólo objetivos a corto plazo. No tiene secretos y funciona. Últimamente, de hecho, lo está poniendo en práctica hasta la exageración: Dice que la Liga es aburrida porque siempre ganan Real Madrid y Barcelona cuando va colíder del campeonato. Dani Alves dijo que el Atlético de Madrid era el rival a batir y el Cholo respondió que era un fenómeno “estuvo genial, muy divertido”.

Toda esta loa al Cholo Simeone y su discurso sirven para advertir que en Valencia, a un entrenador con ese mensaje, se le acusaría de poco ambicioso. El plan de comunicación implantado por el argentino en el Atleti es muy sencillo de copiar y de aplicar pero habría que pensar por qué no caería bien por estas tierras de gigantes dormidos.  

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