Nuno en Bélgica

El Valencia puede conseguir la clasificación para los octavos de final de la Champions


Se habla de los cánticos en contra de Nuno y de si son por culpa de lo deportivo. En este editorial el año pasado desconfiábamos del récord de puntuación y del juego del equipo. Por eso ahora no vemos tantas diferencias. En la primera temporada de Nuno Diego Alves acababa siendo el mejor del Valencia en muchos partidos. Es evidente que los resultados esta campaña son peores. Que el equipo ha perdido la efectividad de cara a la portería y la confianza en sus posibilidades y que no se sabe si antes fue una cosa o la otra. Hace doce meses se empezaban ganando los partidos en los primeros minutos y la prueba de carácter se pasaba con nota. Esta temporada es cuando han venido mal dadas y se ha visto a un equipo tierno. En ese sentido, ahora mismo, Enzo es un jugador imprescindible. Y por supuesto, no está Otamendi, que no se vendió por 50 millones como marcaba su cláusula. Y por ahí deberían ir las quejas en el aspecto futbolístico. Y no parecen razones suficientes para explicar por qué Nuno vive un clima bélico en su propia casa. Por eso, no es difícil pensar que hay algo más.

Lo curioso es que al entrenador del Valencia el año pasado los resultados le salvaron a principio de temporada de no ser considerado un protegido de Peter Lim y un amigo personal de Mendes. Los anti salvistas le hubieran masacrado rápidamente pero esa tormenta se disipó porque se ganaba en el terreno de juego. Esta temporada, sucedió lo mismo, sin embargo, por cosas del verano, eran los salvistas los que le estaban esperando a la vuelta de la esquina. Así es el Valencia y así son las cicatrices del proceso de venta. Nuno tampoco supo gestionar la situación en el plano comunicativo durante la pretemporada. Una lástima porque sabe hacerlo muy bien. La carga de la salida de Salvo y Rufete la debió asumir Mériton porque las decisiones estructurales las toma Peter Lim y no el entrenador. Pero no quisieron entrar en la batalla mediática. Por otra parte, en las últimas semanas hemos podido ver a un Nuno más cercano. Con un discurso más acorde a la realidad del partido en sala de prensa y concediendo entrevistas. Llega tarde pero llega. La situación es complicada y está enquistada. A nadie se le debería escapar que Negredo es bueno y Parejo es malo por la actitud que Nuno tiene hacia ellos.

El técnico portugués convive con la suerte y la desgracia de ser amigo del dueño del club. Ahora es el entrenador del Valencia y, seguramente, Peter Lim le juzgará por los resultados. La afición debería hacer lo mismo. No conviene adelantar acontecimientos. El Valencia tendrá un difícil partido hoy en Bélgica. Principalmente, porque no se sabe qué se puede esperar del equipo blanquinegro. Pero si se gana irán quedando menos argumentos para pitar a Nuno. Al menos, las razones deportivas perderán mucho peso. Por último, no queremos cerrar este editorial sin acordarnos de todos los valencianistas y las valencianistas que no son salvistas, ni antisalvistas y que además, nunca han pitado a su equipo. Hay más de los que parece y son tan aficionados como el resto.

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