Masticar la derrota

El Valencia deberá convivir 15 días con el partido que realizó en San Mamés


El gol cantado que falló Negredo pudo cambiar el signo del partido y al delantero madrileño hay que exigirle que sea más resolutivo. Aún así, ése no fue el principal problema del Valencia ayer en San Mamés. El equipo dirigido por Nuno hizo lo más difícil: superar el arranque del Athletic y ponerse por delante en el marcador. Sin embargo, no fue capaz de mantener la ventaja y por ahí se le fue el partido. El Valencia no ofreció garantías defensivas suficientes y quedó condenado al fracaso.

Lo más frustrante, sin duda, fue que el Athletic marcó de la manera que estaba prevista. Nuno reconoció en la rueda de prensa previa al partido que le preocupaba el juego aéreo del conjunto bilbaíno y puso el foco, especialmente, en Aduriz y Raúl García. Ayer, el primer gol llegó por arriba tras un saque de esquina y el segundo en una jugada en la que intervino Raúl García de cabeza y después Aduriz tras un balón en largo de Iraizoz. La salida de Otamendi al City está siendo devastadora para el equipo de Nuno en muchos sentidos. Quizá Abdennour pueda llegar a su nivel pero todavía no lo ha hecho y ayer estaba lesionado.

Y después está el tema de la tensión y del hambre competitiva. El equipo demostró amor propio en el partido que perdió en casa contra el Zenit. Nuno, con justicia, alardeó de ello en la sala de prensa “hemos construido algo importante. Los partidos duran 90 minutos y aquí nadie se rinde. Tenemos el carácter. Los que han visto este partido han visto un Valencia con casta y con corazón”. Sin embargo, el Valencia en Bilbao y hace unas semanas en Cornellà se vio totalmente superado por los acontecimientos y sin capacidad de reacción. Y lo peor es que va a ser difícil pasar página. No hay revanchas en el horizonte cercano y lo único que pueden hacer Nuno y sus jugadores es masticar la derrota.

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