Ya estamos aquí

El Valencia jugará la Liguilla de la Champions League tras superar al Mónaco en la eliminatoria previa


Objetivo cumplido. El Valencia cerró de forma exitosa la temporada 14/15 tres meses después de que concluyera. Hoy, sin duda, es el día de los grandes halagos porque, de haber acabado de otra manera la eliminatoria, las críticas hubieran sido feroces. Entrar en Champions permite que el proyecto de Lim vaya en línea recta. Conviene poner en valor el partido que hizo ayer el Valencia en el Louis II. El equipo de Nuno no especuló, jugó con aplomo y ambición y, aunque al final se sufrió, el premio es más que justo. Ayer el Valencia protagonizó una puesta en escena a la altura de un equipo de la élite europea con un gol que quedara para la historia más allá de su trascendencia. La belleza del tanto de Negredo tiene un lugar imperecedero en los momentos mágicos de una entidad con casi cien años de vida.

La nueva era da un paso firme hacia adelante y crece. Se cumplen los plazos de las mejores previsiones y la afición está feliz. Pero esto no ha hecho más que empezar. El Valencia no debe jugar la Champions para codearse con los mejores. Hay que ganarla y cuanto antes mejor. La evolución de los jugadores jóvenes como De Paul, André Gomes o Gayà, por citar algunos, más el rendimiento óptimo de Negredo y Enzo Pérez, como fichajes estrella, permiten pensar que la idea de mantener el bloque es una apuesta acertada. En este sentido, no renovar a Feghouli carecería de lógica. Y sigue faltando Otamendi o alguien como él. La posibilidad de hacer rotaciones fortalecerá al grupo y permitirá que los jóvenes mejoren más rápido.

La temporada va a ser larga y dura pero el Valencia ahora mismo se encuentra en un punto del perímetro del círculo virtuoso. Falta que la rueda gire. Como siempre, todo está sujeto a que el balón acabe entrando (a diferencia de lo que sucedió en Vallecas). Sin embargo, si las cosas se hacen bien hay muchas más posibilidades de éxito. Los valores sobre los que sustenta Nuno su filosofía son el esfuerzo, el equipo y el hambre. Hemos vuelto por ese camino y hoy el valencianismo puede decir que ya estamos aquí, donde siempre.

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